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Viví PaintNite, un novedoso concepto de salida en Bs. As.

Por alguna razón, en algún momento de la vida empezamos a creer que ya no servimos para hacer ciertas cosas, entonces enfrentarnos a ellas nos da miedo. Si hace mucho que tenés ganas de pintar y la vocecita interior te dice que no podés porque no sos bueno, quizás es hora de probar PaintNite, un espacio para cruzar esa línea y entregarse a ser libres otra vez, con pincel en mano y un canvas lleno de posibilidades.

Paint Nite es una actividad para hacer solo o en compañía que propone enseñarte a pintar un cuadro en dos horas. Cuando llegás te proporcionan todo lo que necesitás: una artista con experiencia para guiarte, lienzo, pinturas, pinceles, un delantal y un bar para comprar bebidas espirituosas para juntar coraje a la hora de enfrentarse a la tela en blanco.

No se necesita experiencia para poder venir, de hecho está más apuntado a la gente que no sabe pintar que a la que sí. Es importante que no crean que por no saber pintar no pueden participar”, dice Francisco Donnes, uno de sus directores. El ambiente es cálido y todos los que forman parte tienen algo en común: el deseo de crear.

Una de las cosas positivas de Paint Nite es que siempre hay alguien al alcance y dispuesto a guiarte. Entonces no estás tan solo en la decisión de qué pintar. Sin embargo, sos libre de hacer lo que quieras y como quieras. “Pueden empezar con la base y después van creando el cuadro a su gusto con los colores que les parezca. No tienen que hacerlo de la misma forma que lo hago yo”, dice la profesora.

Si se preguntan qué es lo que pintan exactamente, diferentes artistas pintan los cuadros que se enseñan y luego los ceden a Paint Nite. La gente también participa en concursos de Facebook votando cual es el que más les gusta.

“La gente se copa, la pasa muy bien, es algo nuevo. La gente no sabe que puede pintar un cuadro así y acá lo hacen. El miedo previo es pensar que no podrán hacerlo. Tenemos una artista que sabe de pintura y que te guía paso por paso. Hay todo un proceso. Primero el fondo, después las sombras, etc.”, agrega Francisco.

Lo que más suele gustar de la experiencia es que involucra ricas bebidas, la posibilidad de ir conalguien y el ámbito relajado, donde uno puede olvidarse de lo que estuvo haciendo durante el día y concentrarse en el cuadro.

Durante las dos horas se escuchan risas y comentarios sobre lo que uno hace; es habitual que algunos se tiren un poquito para abajo, pero siempre hay otros alrededor dispuestos a ofrecer una palabra de aliento y de ánimo. “Te está quedando buenísimo”, “tiene una onda a Van Gogh”, “me gusta cómo te quedó el árbol”, se dicen unos a otros, y así todos se van animando un poco más, y ya no importa si el cuadro queda perfecto, lo que importa es divertirse.

Las horas se van como un suspiro, porque cuando uno la pasa bien el tiempo vuela. Y uno vuela con él, pincel y pintura en mano.

Al partir, uno se llevas su obra. Aún si elige no colgarla en su casa, seguramente se sorprenda de lo que hizo. Quizás no se creía capaz, y ahí está la clave: animarse, probar, jugar, redescubrirse a uno mismo en un ámbito poco habitual.

Paint Nite nació en Boston y tiene licencias en más de ochenta ciudades en Estados Unidos. Este año comenzó su expansión internacional, instalándose en Sidney, Johannesburgo y ahora en Buenos Aires.

Si tenés ganas de saber un poco más de Paint Nite, hacé click aquí.

Y aquí los eventos de marzo:

Buendiario-paint-nite-eventos-marzo

Un comentario en “Viví PaintNite, un novedoso concepto de salida en Bs. As.”

  1. Mercedes Nunez dice:

    Hay un Paint nite en Atlanta, GA,?

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