Entretenimiento

Virtuosas esculturas hechas con frutas y verduras

La principal finalidad de la comida es, por supuesto, alimentar. Pero no se puede negar su gran potencial estético: y, como antaño lo hacía Archimboldo, el artista rumano Dan Cretu nos ofrece su arte culinario contemporáneo.

 

 

Cretu descubrió que su entorno, y las comidas que lo habitan, estaba “lleno de potencial de arte”. Su trabajo consiste es tomar los elementos alimenticios más básicos, como frutas o verduras, semillas y rodajes de salame, y convertirlos en arte elaborado, que representa formas reconocibles del mundo humano, como máquinas o pelotas. Los materiales primarios con los que trabaja son llamativamente económicos: una heladera y un mercado le dan todo lo que necesita para sus esculturas.

“Todos los objetos y cosas que nos rodean todos los días son posibles temas de representación para mí. El desafío es transformar un objeto común que en general no notamos en algo inusual, vivo y atractivo”, expresa Cretu, el reformador de lo cotidiano.

Noticia relacionada: Nuevo combustible hecho en base de whisky

Con sólo un par de horas de trabajo, la imaginación salvaje de Cretu produce despliegues vívidos de color y forma. El artista insiste en la importancia de trabajar rápido y eficientemente para esculpir, antes de que los materiales se sequen y se pongan marrones, perdiendo su humedad, textura y colores originales. El mismo corta, esculpe, filetea y arregla la comida fragmentada, moldeando objetos muy reconocibles como pueden ser una cámara de fotos, una cajita de fósforos, un viejo casette o una pelota de fútbol… ¡Todos muy apetecibles!

¿Crées que es una gran creación o que es un poco frívolo hacer arte con comida? ¡Contános tus impresiones!

Visto en Lost at E minor

Agradecemos a Ezequiel Baril por enviarnos esta noticia.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Buenas noticias relacionadas