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Vinos – tendencias del buen beber

Cierra un año a puro color. Primero fue el tinto, luego el blanco y ahora es el rosado el que está en boca de todos. La industria del vino crece y atrae consumidores cada vez más variados en todo el mundo. ¿Con qué nos sorprenderá el 2016?

 

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¡Hay cada vez más opciones! Algunas más sorprendentes que otras… habrá que dar espacio a lo nuevo y animarse a probar cosas antes impensadas.

A continuación, 5 tendencias que darán que hablar en el 2016:

1. Si local, mucho mejor. Las bodegas promocionan cada vez más vinos de variedades locales. Cada región tiene su “uva mimada” y apuesta a vender lo propio acercándose más al consumidor. Esto ayuda también a la construcción de una historia emocional o conexión más fuerte con lo que se bebe. Cada vez se valora más la información sobre la bodega, métodos de elaboración y añejamiento. Consumidores que están interesados por saber qué hay dentro.

2. La clave está en el packaging. El afuera también va ganando importancia. Lejos quedaron los prejuicios y cada vez es más frecuente la innovación en formatos. En Europa existen hace años vinos de excelente relación de precio-calidad que vienen en sachet o cartón. Ahora estas opciones desembarcan en los paíes del Sur. Lo último: “bag in a box”, el vino no entra nunca en contacto con la caja y se sirve con prácticos picos vertedores. La caja permanece abierta por semanas sin que el líquido pierda calidad o sabor.

3. La solemnidad queda detrás. Nombres divertidos y etiquetas originales por doquier. El vino ya no es aquella bebida distante que tomaban nuestros padres. Cada vez son más las bodegas que se animan a innovar en estética y abren el juego a artistas y diseñadores gráficos. La gama de colores se amplía y ganan lugar las imágenes vectoriales, números e íconos. Vinos que entran por los ojos.

4. La ecología y sustentabilidad entran en juego. Palabras que hace algunos años ni sabíamos qué significaban. Viticultura sostenible, vegana, ecológica, biológica, integrada, biodinámica… Hay para todos los gustos. Vinos elaborados de la forma más natural posible, con menos impacto ambiental. Más respeto por la tierra y por la fruta.

5. Aumenta el consumo en hogares. Ya sea de alta gama o de precios medios, cada vez es mayor el consumo de vino en casa particulares. La proliferación de Clubes de Vino y espacios de cata contribuyen también a que los particulares se animen a probar y acompañen cada vez más comidas con una buena copa. Además, gracias a la aparición de nuevos métodos, se hace más fácil y económica no solo la guarda sino la conservación una vez abierto el producto. El vino acompaña cenas (y porqué no almuerzos) en pareja, con amigos y con uno mismo.

La bebida que siempre estuvo y siempre estará. Se espera más y más innovación en la industria. ¡Habrá que estar atentos!

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