Opinión

Ver lo sagrado en cada cosa y en uno, por Romina Azócar

Nuestra invitada de la semana, periodista chilena, nos invita a detenernos y conectarnos con cada valioso momento cotidiano de la vida.

 

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En algunos viajes que he podido realizar a Oriente, no fueron los monumentos ni los paisajes lo que caló más hondo en mi corazón, sino los múltiples actos cotidianos que las personas realizan muy a conciencia y que tienen que ver con conectarse a lo divino. Hay lugares donde la religión exige varias veces al día parar todas las actividades, sin importar cuán importantes sean, para arrodillarse y rezar a Dios. En otras partes se conservan tradiciones divinas antiguas, como crear ofrendas florales y lanzarlas al río o realizar hermosas oraciones de agradecimiento antes de comer, donde incluso niños pueden tomar la palabra y compartir con los comensales algo por lo cual dar las gracias. Esto llamó particularmente mi atención; no recordaba la última vez que estuve en una comida y alguien quiso agradecer en voz alta por ella. Para mi, que no crecí en un entorno religioso, eso era cosa de películas.

En el mundo occidental, con tanta velocidad, materialismo e incluso derroche, es difícil encontrar la manera de sentir la bendición de algo como una simple comida. Menos vamos a destinar valiosos minutos del día a conectarnos con lo divino; la prioridad de ese acto sagrado quedó perdida en el tiempo y la historia. Y aunque la vida parece cercarnos con sus formas ásperas, a ratos negadoras de lo divinos que somos como seres humanos, lo cierto es que podemos escoger si pasar bajo un rayo de sol como si nada o pasar por él sintiéndolo en cada una de nuestras células, con toda su calidez. Es así; podemos vivir momentos del día de forma tal que podrían devolvernos el alma al cuerpo, esa que buscamos como locos en la calle, en nuestras relaciones o en el centro comercial.

Observar cómo estamos viviendo y ver cada acto o momento como sagrado tiene que ver con tomar conciencia, algo que suena complicado pero es de hecho la única forma en que sabíamos hacer las cosas cuando éramos niños; estábamos alerta, todo llamaba nuestra atención y la vida estaba hecha de detalles impresionantes, pequeños rayos de sol.

Existen diversas ramas de sabiduría milenaria que plantean que la vida misma, con sus obligaciones y responsabilidades, es un camino de evolución espiritual para cada persona. Cada trabajo que tenemos, cada relación en la que estamos, todo lo que nos toca vivir y cada decisión que tomamos. Al principio me negaba a ver la vida de esta manera porque estaba atrapada por mi condicionamiento social, uno que dicta reglas y pone condiciones, pero aprendí -y eso es lo lindo, que uno puede aprender-, que basta tan solo un acto sagrado consciente en mi día para sentir lo divino que hay en mi.

 

Romina Azócar es periodista chilena, se declara aprendiz de la vida y amante de la naturaleza. Escritora de vocación, colabora con distintos medios de comunicación a la vez que trabaja en relaciones públicas y comunicación estratégica en la empresa privada.

One thought on “Ver lo sagrado en cada cosa y en uno, por Romina Azócar”

  1. Aida dice:

    Namaste Romina!

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