Pura vida

Vecinos se unen para proteger Villa La Angostura

Alerta Angostura es una ONG que reúne a vecinos autoconvocados que luchan contra empresas, funcionarios, políticos y todos los que priorizan intereses económicos antes que el cuidado de la naturaleza. Conocé todo de boca de Emilia Edelstein, una de las cabezas detrás de tan noble proyecto para salvar al Sur argentino.

 

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Emilia Edelstein, líder y activista de Alerta Angostura, una buena causa.

 

Texto: Melina Pariente. Fotografías: Andrés Barragán y Sebastián Oliwa.

 

Villa la Angostura es conocida por ser una hermosa aldea de montaña. Pero, detrás del glamour alpino y el atractivo turístico del paisaje, tiene vida una ONG que vela por el cuidado del frágil medioambiente de la zona. Emilia Edelstein es la cabeza detrás de Alerta Angostura, una ONG que comenzó como una unión entre vecinos autoconvocados para luchar contra los intereses económicos que atentan contra la naturaleza, algo que no sólo afecta a esta zona, si no al resto del país.

Emilia tiene una casa de tortas y recibe diariamente a cientos de turistas deleitándolos con sus exquisiteces. Su casita de té parece salida de un cuento, pero ella es mucho más que la dulzura que produce: es una guerrera incansable que pelea por la ecología. Tuve la oportunidad de entrevistarme con ella, y conocer de primera mano cómo funciona la ONG.

¿De qué se trata Alerta Angostura?

No es el tema de Alerta Angostura solamente, el tema son todas las cosas que hizo la comunidad en Villa la Angostura, por lo menos desde que yo estoy acá. Siempre la ganamos. Y nos dimos cuenta tarde de eso. Es así, terminás con una… y ya te vinieron con otra. (risas)

¿Y cómo empezó todo?

Nosotros en la Villa siempre nos auto convocamos para algo, siempre. En un momento cuando yo recién vine a vivir acá, en el ‘93, ‘94, por ahí… hicimos un grupo que se llamaba Ayen Hue. Éramos todas mujeres. Ayen Hue quiere decir “amado lugar” en Mapuche. Y era la época del primer gobierno de Hugo Panessi, que fue intendente en la Villa desde el ’96 al ’99, y después volvió en el 2003.

La Municipalidad hizo unas jornadas de concientización del pueblo, la gente no tenía conciencia de que esto era un lugar turístico. No había cabañas prácticamente, había dos o tres hoteles y casi nada más. Se empezó con eso. Y terminamos armando un grupo que hizo muchas cosas, entre ellas hicimos una movida increíble que fue una feria ambiental. Se llamaba Ecovilla, no te podés imaginar la movida… ¡no puedo entender cómo lo logramos!

Vino gente de Epuyén, del Bolsón, de Bariloche, de San Martín, de todos lados. La muestra estaba armada paneles, no había computadoras todavía en las casas, no era algo común. Conseguimos bolsas de papas de esas de arpillera, las abrimos, las pintamos de verde y se las hicimos poner a la Municipalidad en los postes que se ponen las banderas en las fiestas patrias, para que marcaran cómo se llegaba al lugar a la gente que venía. ¡Fue increíble! Después hacíamos proyectos de ordenanzas, de ruidos molestos… estábamos ganadoras.

¿Y qué proyectos siguieron?

Hubo una movida por Segunda Angostura, que esa no era nuestra propia, éramos nosotros colaborando con la gente de Comunidad Limay.

Segunda Angostura era un invento de (el ex presidente argentino) Carlos Menem. Pasando un poquito por donde se cruza la ruta y el Río Limay, ahí hay una pequeña angostura del río. Bueno, ahí se les había ocurrido hacer un embalse para generar electricidad, y daba la casualidad que le subía el nivel al Nahuel Huapi un metro. El Nahuel Huapi, obviamente, es un Parque Nacional. Son esas cosas que uno dice ¿cómo no se les ocurre…? Bueno, entonces hicimos una flotada por el Limay, vino la gente de los gomones, los que llevan a los estudiantes, e hicimos la flotada. Hubo un abrazo al río, todo organizado del lado de Río Negro.

Después vino una historia de que Panessi dijo que quería un casino… ¿cómo fue eso?

En ese momento teníamos un cura que era Rubén Capitanio, que era un genio total, un tipo increíble. Se movió de una manera espectacular. ¡La verdad esa no me acuerdo cómo la ganamos! Me acuerdo la segunda… En el segundo gobierno de Panessi volvieron con el casino.

¿Otra vez?

Sí, esta vez con un proyecto ya súper armado, con maquetas, te mostraban que iban a poner algo que acá no hay, que es un lugar turístico cerrado para cuando llueve. Pero era un casino. Con máquinas tragamonedas, todo. Y empezamos a juntar firmas, firmas, firmas… Cuando ya teníamos 300 firmas, Panessi hizo una consulta pública, porque la ordenanza municipal dice que no se puede y entonces quería cambiarla.
Trajimos adictos a las maquinitas de Neuquén para que cuenten el testimonio, trajimos gente del sindicato de los que trabajan en los casinos de Bariloche, de Neuquén… ¡hacíamos unas movidas! Que, te digo la verdad, cuando las hacemos decimos ¿cómo hicimos para que este tipo venga?

Bueno, ganamos 400 a 200 votos… ahí ganó el NO. ¿Y sabés qué dijeron? Que la gente del SÍ no había tenido tiempo para organizarse para votar… ¡Esa fue buenísima!

 

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El Cerro Bayo, un espacio natural a ser protegido.

 

¿Y qué más pasó en el segundo gobierno de Panessi?

Y… después estuvo el golf. El bosque Pascotto era todavía propiedad de los hermanos Pascotto. Querían hacer un golf arriba, porque en la ordenanza del código urbano teóricamente en 50 hectáreas podés construir 2000 metros. O sea que si vos tenés un terreno ahí arriba te podés hacer tu casa, un caminito para llegar a tu casa, y punto. Eso no es porque seamos antipáticos y no queremos que toquen el bosque, es porque se viene abajo, se puede derrumbar.

Entre las cosas que sí se podían hacer, cuando pasaron el código “en limpio”, apareció que en banda bosque se podía hacer un golf… que esto lo puso el tipo que estaba “pasando en limpio” el código… cuando votaron la ordenanza, pasó, y nadie se dio cuenta. ¡Porque era ridículo que pudieras hacer un golf en 900 metros de altura cuando no podías hacer nada! ¿Cómo ibas a talar todo?

¿Y qué hicieron?

Mirá, no sé de dónde sacaron un GPS… porque te estoy hablando de hace muchos años. Ahora un GPS lo tenés en cualquier teléfono, pero en ese momento no. Y fuimos a medir las alturas y el terreno con el GPS. Ahí formamos Auto convocados por el Bosque. Y los volvimos locos hasta que dieron de baja el proyecto, los mismos dueños del proyecto. Dijeron ¡estos son insoportables! (se ríe)
Esa la ganamos así. Y ya llegábamos al final del gobierno de Panessi, ahí empezó el acuerdo con Cerro Bayo.

¿Cómo fue lo del Cerro Bayo?

Lo que hicieron los tipos fue comprar el cerro, arreglar con Jorge Sobisch, que en ese momento era el gobernador de la provincia de Neuquén, que les iba a hacer una licitación a medida para las provinciales, que son las pistas que están allá arriba, y les regalaban 100 hectáreas para urbanizar, ahí arriba también. Entonces ahí nosotros dijimos ¡vamos a dejar de auto convocarnos! Vamos a crear una ONG.

Y así empezó todo…

Así empezó Alerta Angostura.

¿Y cómo siguió lo del Bayo?

Alguien nos pasó la licitación, los requisitos, era un horror. Los tipos ya habían comprado Cerro Bayo, la pista de ski y la licitación decía que si vos tenés un cerro al lado, una pista de ski al lado, tenías otros beneficios. Entonces nadie podía competir con ellos, ¡porque estaba hecha para ellos! La hicimos ver por un abogado. Y el abogado nos fue diciendo todo, estaba hecha a medida. Además estaba pensada como para que los tipos armaran como una sociedad y después armaran otra y desaparecieran del mapa.

Era hecha para el robo. Y nosotros dijimos, ¿cómo vamos a encargarnos de esto? Porque el encargado ahí era el Ministro de Desarrollo Territorial, Sobisch, que era el gobernador. Los tipos del Cerro Bayo ya le habían dado a Sobisch $400.000 para la campaña Sobisch presidente… En blanco. En negro no sabíamos. O sea que estaban enganchados por ahí. Cuando nosotros vimos el expediente que Sobisch mandaba a la legislatura, era una carpeta gigante, todos los informes técnicos de las áreas provinciales eran negativos. Medioambiente, recursos hídricos, energía… todos esos, negativos. Iban diciendo “no se puede por la pendiente”, “no se puede por la cuenca hídrica”, “no se puede porque no hay gas”… Todo así. Arriba había un papelito que decía que Sobisch lo pasaba a la legislatura para que se vote. Con todo lo negativo abajo, tranquilamente. Lo aprobaba y lo mandaba. El abogado nos dijo que nosotros no íbamos a poder frenar eso, pero que lo que sí podíamos hacer es que los funcionarios que estaban afuera del negocio se enteraran y así pudieran frenarlo. Y fue lo que pasó. Ahí se fue demorando, demorando… y llegó el final del mandato de Sobisch. Y ganó Sapag, que es MPN, pero con otra constitución de fuerza política. Como estaban los de Sobisch y los de Sapag, tenían otro equilibrio dentro de la legislatura… se lo bocharon. Nosotros felices.

Tuvo final feliz…

No. Esto siguió. (risas) Estos tipos compraron todo lo que se llama Uboldi. Que es más o menos desde la ruta, ambos lados del Río Bonito hasta las pistas. Toda la tierra. Que no valía nada, porque una ordenanza del código de urbanización decía que no se podía construir porque era banda bosque, por la altura, ahí el faldeo de la montaña empieza enseguida, a metros de la ruta. Se podía hacer algo en un pedacito abajo, pero muy poquito. O sea, ellos ahora, con la ley como está, pueden usar de todas las tierras que compraron, sumando esta, Pascotto, todo, pueden usar el 25% de todas las tierras. Entonces no les cierra. Las compraron a dos mangos porque son tierras que no sirven para urbanizar y la movida de los tipos era conseguir modificar leyes y ordenanzas para poder construir.

Como siempre…

Sí. Pero no se dieron cuenta que no los íbamos a dejar.

La historia sigue, se repite, como pasa siempre en la Argentina desde tiempos inmemoriales. ¡Paciencia, queridos lectores! Pronto publicaremos la parte dos de esta fascinante entrevista, que nos llega de manos de nuestra corresponsal en el Sur argentino, Melina Pariente. ¡A estar atentos!

2 comentarios en “Vecinos se unen para proteger Villa La Angostura”

  1. sandra dice:

    Gracias por estar por existir por luchar por mantener la naturaleza propia del lugar

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