Pura vida

Vecinos se unen para proteger Villa La Angostura, parte 2

Nuestra corresponsal desde el sur argentino continuó la charla con Emilia Edelstein, presidenta de Alerta Angostura, la ONG de vecinos auto convocados que lucha incansablemente por el bosque y por un uso responsable de los recursos de Villa la Angostura.

Por Melina Pariente

 

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Emilia, una verdadera activista de los bosques.

 

Recomendamos leer la parte 1 de la entrevista para entender mejor las problemáticas y causas que se desarrollan. Esta es la segunda parte, que nuestra corresponsal tuvo con Emilia luego de que ella alimentara a los pájaros que llegan a su puerta buscando comida.

…Estábamos hablando de las tierras del Cerro Bayo y Uboldi, me contabas que sus dueños quieren modificar las ordenanzas para poder construir ahí.

Sí. Las ordenanzas son más fáciles de modificar. Por ejemplo, ahora este Consejo Deliberante tiene mayoría absoluta, son 5 a 2. Entonces ganan todo, pueden cambiarte todas las ordenanzas que quieran. Pero en la Provincia está la Legislatura.

¿Ahí es más difícil?

Bueno, hemos ido a la Legislatura miles de veces a hablar con los legisladores y con la gente de la Comisión de Medioambiente. En un momento el Ministro de Desarrollo Territorial había hecho una ley de esas que están hechas para que todo se pueda hacer, que dicen blanco y negro, que son confusas. Ahí ya el Intendente de la Villa era Alonso, que estuvo del 2007 al 2011. Habíamos empezado bien con él, pero enseguida nos peleamos… (se ríe)
Al principio él era de los que no estaban arreglados con Cerro Bayo, pero cuando entró, arregló él también.
Entonces fuimos a la Legislatura y presentamos otro proyecto. Se llamó a la prensa, nos sacaron fotos…Y logramos que den de baja la ley confusa y se volviera a la primera, la aprobaron por unanimidad.
Ganamos de nuevo, salió como queríamos nosotros.

Hecha la Ley, hecha la trampa. Ya, como viene la historia, me imagino que esto no quedó ahí…

No. El Intendente mandó una especie de informe hecho por un tipo que era de la Cámara de Comercio, Licenciado en Administración. Estaba mal escrito, había confundido dólares con pesos… Y básicamente, decía que la Ley de Bosques era un desastre para el pueblo, porque impedía el desarrollo. Ese es el discurso que tienen siempre, y siguen repitiendo. Nosotros les tenemos muy explicado que no es así, que todo lo que hay fuera del terreno que restringe la Ley de Bosques es tan grande que se puede hacer de todo. Está lleno de loteos acá abajo, vacíos, donde sí se puede construir.

Y entonces, ¿volvieron a la Legislatura después del informe?

Claro. El tema es que si el Intendente les manda ese informe, ellos tienen que creer eso en Neuquén. ¿Cómo van a saber lo que realmente pasa? Se supone que tienen que creerle al Intendente.
Así que de vuelta a explicarles todo. Fuimos con un Powerpoint, vamos con Powerpoint a todos lados. (risas)

¿Y les creyeron?

Y sí, además nosotros siempre dijimos la verdad. Nunca mentimos. Y los otros se la pasan mintiendo. Porque lo único que pueden hacer es mentir u ocultar la información. Nosotros decimos lo que es. Si vos me decís que vas a construir ahí arriba, yo te digo que es una locura. Hay un terreno triangular, que ahora está nevado y se ve perfecto, en donde se derrumbó la montaña hasta la ruta porque el dueño anterior del cerro taló el bosque para hacer una pista. Lo que cayó fue un alud, con árboles y barro. Se hizo una pared de tres metros en la ruta y fue justamente la ruta lo que la frenó, si no agarraba al poblador que vivía antes ahí abajo. Y en el medio de todo ese loteo, por donde pasó el alud, se hizo un cañadón y uno no puede creer que apareció hace veinte años. Pensás que estuvo toda la vida.

O sea que es imposible tocar el bosque…

Es un peligro. Para todos los que están abajo. Además en cuanto tocás un poco la montaña, el Río Bonito empieza a arrastrar arena, árboles, barro, todo. Se va enturbiando, y acá nosotros queremos que haya truchas, por ejemplo.

¿Y qué más pueden inventar para justificar esa locura?

Bueno, en un momento inventaron lo de la “prefactibilidad”.

¿Qué es eso?

Dijeron que era “prefactible” que se pudiera construir en el Cerro Bayo. Inventaron una palabra que no existe para hacer una ordenanza. Nosotros juntamos todas las firmas que pudimos certificadas ante escribano. Se necesitaba llegar a una cantidad de firmas de por lo menos un 3% del padrón. Cuando hicieron la carta orgánica se equivocaron y pusieron 3%, pero es muy poco, algunas ciudades piden un 10% del padrón. Bueno, acá dice 3% nada más, y lo juntamos. Claro, nunca pensaron que alguien las iba a juntar.

¿Y?

Lo presentamos, pero no funcionó, no nos prestaron atención. Y ahí pensamos que la perdimos.

Me imagino que no se rindieron tan fácil…

Y bueno, la “prefactibilidad” se les terminó hundiendo. Porque por más que ellos dijeran en una ordenanza que es “prefactible” que se pueda construir en el Cerro Bayo, existe la ley, que está hecha antes que esa ordenanza. Después pasó que se llamó a Lilita Carrió, y se le dijo que ella había ganado en Villa la Angostura como candidata a Presidente… ¡y era cierto! Eso logró que ella nos mande a Enrique Viale, y a miembros de la Asociación de Abogados Ambientalistas de la Argentina, que siguen trabajando con nosotros.
Entonces Enrique vino e hizo un dictamen de lo que era la “prefactibilidad” y dijo que era un mamarracho… (risas). Esa fue la palabra que usó. Y después todo se fue diluyendo y ahí vino la erupción del volcán Puyehue.

 

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Greenpeace se sumó a la causa de protección medioambiental en La Angostura.

 

Un momento complicado, me imagino, con el pueblo cubierto por ceniza y arena…

Sí. Y ahí aprovecharon que teníamos que hacer obras para salvar al pueblo y metieron once proyectos, uno más delirante que el otro… pero ninguno escrito, todo verbalmente. En realidad no estaban los proyectos propiamente dichos. Así que se perdieron todos, menos dos de urbanización, pero no nos interesan porque son urbanizaciones en el pueblo mismo… A nosotros lo que nos interesa es que no se construya donde está prohibido.

Y hablando un poco más de ustedes ¿cuántas personas son en Alerta Angostura?

Nunca lo sabrás. A veces no somos ninguno, hay momentos de crisis… y a veces somos un montón. La ONG tiene una comisión directiva que seremos siete u ocho. Y después vamos convocando asambleas cuando hay que tratar algo. Ahí pueden venir desde cincuenta hasta trescientas personas… depende. Eso nunca lo sabés.

¿Reciben ayuda económica de algún tipo?

Nada. Pero cuando estábamos en medio de la pelea más infernal, apareció Greenpeace.

¿Ayudó?

Fue genial. Porque, la verdad, la aparición de Greenpeace, frente a esta gente que ya estaba vendiendo los lotes, fue una frenada total. Greenpeace había empezado a luchar contra Eidico, que tiene muy mala fama a nivel Nacional, y denunciaron que acá estaban vendiendo lotes que no estaban autorizados. Porque no estaban ni presentados, no te digo que los presentaron y se los rebotaron… ¡nunca hicieron el proyecto de urbanización! Cuesta mucha plata hacer toda la mensura, marcar por dónde van los caminos y demás. Entonces con Greenpeace se diluyó el tema de la venta de terrenos.

¿Y en qué más los ayudaron?

Después pasó que los del Cerro Bayo se pusieron a hacer un camino en donde no podían. Si vos tenés una tierra, podés hacer una huella, como para pasear por tu terreno, está permitido. Entonces ellos pidieron permiso para hacer una huella entre la ruta que sube al cerro y el Río Bonito. Llamaron a los concejales para mostrarles qué lindo que era todo lo que habían hecho… pero del otro lado estaban desmontando con máquinas.

¿Cómo se enteraron ustedes de esto?

A nosotros nos avisan. A mí me llama gente y me dice “mirá, está pasando tal cosa…”. Me han dejado hasta mensajes en el contestador. Nos dijeron que estaban quemando árboles, del lado de Altos de Manzano, que es de la Ruta para arriba de Puerto Manzano, nos dijeron que subían y bajaban camiones, que algo estaba pasando. Así que fuimos.

¿Y?

Y nos encontramos con un camino. Un camino que subía, subía… con máquinas abriendo todo para hacer una calle. La calle previa a esos loteos que ellos habían dibujado en algún papelito.

¿Y qué hicieron?

Ahí vino Greenpeace. Ellos nunca nos contaron qué era lo que iban a hacer. Primero vienen, averiguan si lo que uno dice es cierto y después actúan. Así que subimos con ellos al cerro haciendo como que llevábamos turistas. Y ellos hacían que llevaban un teléfono, pero era un GPS. (risas) Los de Greenpeace no podían creer lo que veían, todos esos loteos ahí arriba. Ponían unos discos con palos de madera separando los lotes. Todo avalado por el Intendente, porque habían hecho una especie de maqueta en la base y Alonso había ido a inaugurarla… ¡el Intendente! A inaugurar algo que era ilegal…

¿Y qué hizo Greenpeace?

Primero pusieron una bandera enorme a lo largo del puente del Correntoso, se colgaron los activistas con sogas haciendo contrapeso para la bandera. Siete chicos en el aire, a mí me da vértigo ver la foto solamente. Yo sabía que iban a hacer algo, pero no qué. Me llamaron y me dijeron “estamos en el Correntoso”… y no lo podíamos creer. Una bandera de punta a punta que decía: “EL BOSQUE NO SE VENDE”. Eso fue lo primero que hicieron.

¿Qué siguió?

Después fueron a la zona de Uboldi. La gente del Cerro ya había armado un showroom para empezar a vender el golf que querían construir ahí. Habían hecho un hoyo, una lagunita… y no es que hicieron una construcción para el showroom, agarraron el rancho de una maderera que había ahí y lo disfrazaron de showroom. Entonces la gente de Greenpeace fue al lugar, todos vestidos de blanco como pintores, llevaron andamios, un muralista, y pintaron un ojo gigante, el logo de Greenpeace… ¡Se armó un lío terrible!
Ahí fue cuando me pintaron el cartel de la casa de té con aerosol.

¿Qué te pintaron?

Me escribieron “pis verde”, por Greenpeace. Y me preguntaban si me parecía bien que hagan algo así en mi propiedad. A mí me parece mal que en el bosque que es de todos quieran hacer algo ilegal. La única propiedad que me importa es el bosque. ¡Todos los neuquinos somos los dueños! Así que ahí subimos con la gente de Greenpeace al Cerro.

¿Cómo fue?

Ellos vinieron con los disfraces de Yaguareté, con el cuatriciclo… ¡con todo! y nos fuimos a sembrar árboles arriba. Fue algo impresionante. Ya apoyados por Greenpeace pudimos hacer muchos foros por el bosque, porque la ley estaba aprobada y el Ministro no la reglamentaba. Estaba todo en stand by, entonces para presionar hicimos un foro acá, hubo hasta una murga, 300 personas en el centro en la calle Arrayanes, gente de Junín, de Bariloche, del Bolsón… Greenpeace nos da un aval impresionante, cada vez que acá pasa algo podemos juntar 60.000 firmas, ellos sacan una convocatoria y firma todo el mundo. Para nosotros eso es buenísimo…

¿Cuál fue la mayor gratificación que tuviste con Alerta Angostura?

Sacar adelante el tema de la Ley de Bosques. Porque nunca nos hubiéramos imaginado ganarle a una empresa que pone toda la plata que quiere. En un momento Cerro Bayo tenía comprado el cerro, Pascotto, una propiedad que ocupa toda la costa del Lago Correntoso, Green Leaf que es la agencia de turismo que tiene el catamarán, la concesión de la casita del Bosque de Arrayanes, tienen una radio, el diario, el canal de televisión, tienen una agencia de turismo… ¡todo! De repente teníamos la sensación de que Cerro Bayo se estaba apropiando del pueblo.

Y no es la primera vez que una empresa se apropia de un pueblo…

Estábamos muy preocupados. Y en el momento en que se les diluyó todo, nos sentimos realmente realizados.
En Salta los sojeros le ganaron a la Ley de Bosques y siguen desmontando como quieren, en Córdoba la soja le ganó a todo el mundo y se sigue deforestando. En el país hay muchos ejemplos de grandes empresas que ganaron. Pero la urbanización no pudo. Acá no.

¿Qué es lo que te moviliza a pelear con tanta fuerza?

La naturaleza. El bosque. Una o dos veces por semana voy a caminar al bosque Pascotto, lo tengo acá a la vuelta, y cuando estoy ahí miro alrededor y me pregunto: ¿esto va a durar? Cuando fui por primera vez a la zona que destruyeron los del golf, me quería morir. Estaban las máquinas ahí, era como que venían avanzando, avanzando… y no iban a parar. Ahora lo siento diferente, siento que les ganamos. Es eso lo que me moviliza… Lo hago por el bosque.

No importa el tamaño de la empresa a la que se enfrenten, no importa cuántos miembros sean, no importa si reciben o no ayuda económica. Con convicción y fuerza Alerta Angostura ganó todas las batallas que se propuso. Y la lucha sigue, nunca se termina. Me despido de Emilia y me quedo con la sensación de que todo se puede.

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