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Uruguay recibe a primeras familias de refugiados sirios

Son 42 las personas provenientes de Siria que se quedarán en la Casa San José de los Hermanos Maristas, su nuevo hogar. Las cinco familias fueron recibidos con aplausos y mucho cariño.

 

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Mujica da una mano a los sirios.

 

Allí donde todas las semanas juegan al fútbol un grupo de niños de entre 9 y 19 años, allí residirán las personas que buscan una nueva vida más apacible, del otro lado del mundo, en suelo uruguayo. Como resume Antonio González, vecino hace treinta años de la zona donde serán hospedadas las cinco familias sirias, no dudó en mostrar su alegría: “Es una ayuda a la situación que ellos están pasando. Esto es un orgullo”, dijo, y luego se envolvió con la bandera de Uruguay.

La gente se acercó masivamente a la Casa San José de los Hermanos Maristas. Señoras mayores, hombres y niños no quisieron perderse este momento histórico, allí en pleno Montevideo. Los jóvenes y adultos comentaban entre risas lo contentos que estaban con la llegada de los sirios. “Yo quiero verlos llegar, pobrecitos”, dijo una señora. Luciana Donangelo, una joven madre de 25 años, no ocultó sus ansias de hospitalidad: “Me los quiero llevar para casa”, para luego agregar: “Están pasando mal allá y acá van a poder progresar, estudiar, vivir tranquilos”.

Entre las familias que recibieron a los refugiados se agitaban banderas de Uruguay y de Siria. “Preparé las pancartas y banderitas para venir con ellos; faltaron a la escuela porque era todo una novedad. Para mí era importante”, cuenta Cecilia Cantero, quien visitó la casa con sus hijos. Todos concuerdan que es importante recibir bien a los recién llegados para que dejen atrás la guerra, y que no es lo mismo un refugiado que un preso de Guantánamo: al primer lo quieren recibir, al segundo prefieren no tener que hacerlo.

El ministro uruguayo de Relaciones Exteriores, Luis Almagro, el de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich, el director de Educación, Luis Garibaldi, la intendenta de Montevideo, Ana Olivera, y otras personalidades también fueron de la partida. La presidenta de Antel, Carolina Cosse, bajó en la puerta. Los 42 sirios llegaron once minutos después de las trece horas entre aplausos de los vecinos, en un ómnibus de la Escuela Nacional de Policía.

 

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Dejando atrás la guerra.

 

Pocos minutos antes de las dos de la tarde, llegó el presidente José Mujica, también aplaudido por los vecinos. Querían ver a su presidente. Por eso cuando empezó a llover, incluso torrencialmente, hubo adolescentes y señoras que permanecieron en la puerta del hogar a la espera de “Pepe”, que broméo sobre el tiempo: “Están en un país que no llueve y llegan acá”.

“Los gurises son divinos, hay uno con una camiseta de Forlán, y conocen a Suárez”, dijo el presidente, quien recordó que Brasil también asumirá la tarea humanitaria de acoger a personas que por motivos políticos, religiosos o bélicos deban huir de su tierra. Luego destacó que en los primeros días de diciembre, cuando Uruguay asuma la Presidencia de la Unasur en Guayaquil, le pedirá “a todos los latinoamericanos que en la medida de sus posibilidades hagan un esfuerzo sobre todo por dar un ejemplo moral”, recibiendo a más refugiados.

Fue el canciller Almagro quien, impactado por la situación humanitaria que vio en un campo de refugiados de sirios en Jordania, le sugirió a Mujica la idea de traerlos. “Como no podemos evitar la guerra, tenemos que tratar de mitigar los efectos de la guerra”, dijo Mujica, quien recordó que es hijo de “inmigrantes que vinieron disparando, los unos del País Vasco, los otros de las guerras garibaldinas”.

El primer paso para integrarse en la sociedad uruguaya será aprender el español. Así lo afirmó el director de Educación, Luis Garibaldi. Dos coordinadores y cuatro maestros se ocuparán de esta tarea. Los niños irán al jardín de infantes y a la Escuela Experimental de Malvín y los adolescentes a los liceos 31 y 58. Los adultos recibirán formación profesional. “Nos vamos a reunir con ellos para hacer torta fritas, pasteles, y ellos nos van a enseñar a nosotros qué cocinan”, comentó una vecina, en referencia a otra parte importante de la llegada: la integración social.

Visto en El País

Agradecemos a Mauricio Da Rosa Ghio por enviarnos esta noticia.

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