Sociedad

Uruguay celebra la primera boda de mujeres policías

María y Natalia se casan luego de un año de convivencia; además, ya planifican tener un hijo juntas.

 

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Hasta hace poco ambas trabajaban juntas en la Seccional 16ª (barrio Ituzaingó) de Montevideo. Hoy Natalia es oficial principal y eventualmente cumple funciones de subcomisaria de guardia en la Seccional 8ª (barrio Sayago), mientras María atiende al público en la 16ª.

“No tuvimos ningún problema en la Policía cuando formalizamos nuestro amor. La gran mayoría de nuestros compañeros nos felicitó y no hubo ninguna manifestación de desagrado. Al contrario. Estamos muy contentas por eso”, dice Natalia, quien hasta hace unos meses era la superior de María en la Seccional 16ª.

María recalca en el mismo sentido. “Nunca sentí ningún tipo de discriminación o rechazo en la seccional”. Algunos funcionarios policiales de la Seccional 16ª quedaron sorprendidos por la noticia de su casamiento porque no sabían que ambas eran pareja. “Nos ubicábamos. Cada una hace su trabajo. No mezclábamos los roles”, explica la oficial Román.

El carácter de las dos también las favorece. Natalia es introvertida y muy formal. Luego, cuando entra en confianza, se relaja. María, en cambio, ríe fácilmente y es más extrovertida que su pareja. Esos caracteres también las ayudaron a romper eventuales “obstáculos” a su relación en su entorno familiar.

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María se crió en un paraje rural de Rivera denominado Paso Ataques. Está situado a unos 32 kilómetros de la ciudad fronteriza. En un primer momento se puede pensar que una familia rural sería conservadora y no aceptaría una relación entre dos mujeres. “Pero en mi casa no tuve ningún problema. Aceptaron a Natalia. Su personalidad es muy atrapante. Pese a todos sus estudios, es una persona muy humilde”, dice María.

Natalia se crió en un tranquilo barrio de la ciudad de Artigas. “Mi familia sabía que me gustaban las mujeres y me aceptaron. Y cuando supe que estaba enamorada de María, así se los dije. No tuve ningún problema con mis padres y hermanos”, dice. Ambas recalcan su femineidad. Se maquillan, pintan las uñas y usan caravanas de perlas y tacos altos. En el casamiento llevarán vestidos formales.

“Ella era mi superior. Yo me quedé quieta. La iniciativa la tomó Natalia y yo le dije que su amor era correspondido”, relata María a las risas.

El 17 de mayo de 2014, se fueron a vivir juntas a la casa de familiares de Natalia en la Aguada mientras ahorraban para comprar “el techito”. Cuando obtuvieron el préstamo del Banco Hipotecario del Uruguay, adquirieron en enero de este año un coqueto apartamento de dos dormitorios en ese mismo barrio, que ambas pintaron y decoraron.

Después de llamar a sus padres en Rivera y Artigas para anunciarles su casamiento, las dos policías corrieron al Registro Civil en diciembre del año pasado. “Salimos del Registro y nos pusimos a llorar las dos”, recuerda Natalia. Después del casamiento, ambas se irán de luna de miel a Rocha. Luego pensarán en el primer hijo que vendrá mediante inseminación artificial.

 

Visto en El País

Agradecemos a Perla Wior por enviarnos esta noticia.

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