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Uruguay cambia armas por laptops y bicicletas

El Ministerio del Interior uruguayo oficializó en un comunicado de prensa el lanzamiento del programa de desarme de la población, denominado “Armas para la vida”. Según anuncia el programa, “el ciudadano entrega un arma y recibe a cambio otra: un ‘arma para la vida’; un arma de conocimiento: una laptop, o una para el esparcimiento, el ejercicio o el trabajo: la bicicleta”.

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Armas, lo que el gobierno aceptaría a cambio de tecnología y vehículos ecológicos

Según establece el Ministerio del Interior, “en Uruguay existe una gran cantidad de armas de fuego sin registrar que están en poder de los ciudadanos. Son esas mismas armas las que, en algún momento y por diversas causas (venta, robo, etc.), pueden terminar ingresando al mercado ilegal de armamento al que recurren las personas que delinquen. El objetivo de la campaña es colaborar en la importante tarea de desarme de la sociedad uruguaya, uno de los objetivos imprescindibles en el camino hacia una convivencia más armónica, en la que las diferencias se solucionen a través del diálogo y la negociación”.

Además, “la campaña busca establecer una ‘tenencia responsable’ de armas que se implementará para guiar a aquellas personas que queriendo adquirir o regularizar un arma de su propiedad, deben cumplir con los requisitos legales y recibir el entrenamiento adecuado. Para ello se complementará con acciones informativas centradas en los procedimientos y formalidades a cumplir conforme a la nueva legislación que será aprobada en breve por el Parlamento”.

El ciudadano honesto que decide entregar su arma, recibe a cambio una recompensa má saludable: una computadora portatil o “Ceibalita” (como se las conoce en el Uruguay gracias al Plan Ceibal) o una bicicleta.

La decisión coincide con el avance –el año pasado y el presente– de los crímenes vinculados al narcotráfico que llevaron a la oposición a cuestionar la gestión ministerial. En la región varios países probaron con cierto éxito distintos planes de desarme. En algunos casos, como en Brasil, las campañas se idearon luego de una tragedia que involucró a armas de fuego en una escuela. En otros países, los problemas estructurales de seguridad como en Venezuela y Colombia, llevaron a las autoridades a establecer mecanismos de desarme voluntario e incluso a prohibir su porte en lugares públicos.

En Uruguay, las autoridades entienden que buena parte de las armas en poder de los delincuentes pertenecían a ciudadanos honestos que, por temor, un día decidieron armarse. En robos a casas los delincuentes se llevan las armas y hoy el mercado ilegal es tan grande como el registro de armas autorizadas.

Buena parte del plan policial para terminar con el mercado ilegal de armas se dará a partir de la aprobación en el Parlamento de la ley que pasará a calificar como “delito” la tenencia irregular.

Visto en El Observador

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