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Unesco suma textos de jesuitas cordobeses a su patrimonio

Se trata de libros y documentos de más de 400 años de antigüedad; el organismo contribuirá a la preservación del material y a su difusión internacional.

 

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Un verdadero tesoro del saber.

 

Los archivos estaban ahí, almacenados en la Biblioteca Mayor de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), cuyos especialistas elevaron un pedido de ayuda al Programa de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). El pedido fue escuchado y, entre el 15 y el 17 de octubre, el organismo reunió en México a expertos de 12 países, quienes escogieron la propuesta elevada por la Biblioteca Mayor de la UNC entre otras 23 presentaciones. Esta decisión permitirá que dichos papeles históricos generados por el saber jesuítico sean declarados Patrimonio Documental de América Latina y el Caribe por el Programa Memoria del Mundo.

Gabriela Cuozzo, directora de la Biblioteca Mayor de Córdoba, destacó la distinción y agradeció el trabajo de todos los que colaboraron con la presentación de la propuesta. También subrayó la importancia del resultado obtenido, ya que el Programa “Memoria del Mundo” promueve la preservación y el acceso a la herencia documental de la humanidad. Con la inclusión de este material en el patrimonio común internacional, se incentiva la conciencia sobre su existencia y significado, lo que le asegurará a la colección una difusión mayor que la que tiene en la actualidad.

El material seleccionado por los expertos es una de las grandes colecciones de la Biblioteca Mayor, que nació prácticamente con la incorporación de algunos de estos materiales, hace cuatrocientos años. Los orígenes de la documentación y de la propia Biblioteca hay que buscarlos en 1613, cuando los religiosos de la Compañía de Jesús le entregaron al Colegio Máximo una importante cantidad de textos que formaron parte de la denominada “Librería Grande o Mayor”. En la colección hay obras religiosas del propio San Ignacio de Loyola, de Santo Tomás y de San Agustín; aunque también de Aristóteles, Descartes y los cinco tomos de matemática de Wolf, además de la “Opúscula Patológica” de Haller, entre otras obras científicas.

Los jesuitas fueron expulsados de este territorio en 1767, entonces la colección de más de cinco mil ejemplares quedó en manos de la Junta de Temporalidades y luego pasó al monasterio de la Orden de Predicadores. En 1812, la Junta de Mayo ordenó que una parte de la biblioteca se enviara a Buenos Aires para la fundación de la Biblioteca Nacional, y que los restantes volúmenes fueran devueltos a la Universidad Mayor de San Carlos.

Esos libros de filosofía, teología y derecho se organizaron en el catálogo manuscrito Index Librorum Bibliotheca Collegi Maximi. En 1999, todos los textos jesuíticos fueron devueltos a la Biblioteca Mayor, y año siguiente fueron expuestos en el Museo Histórico de la Casa de Trejo. Ahora, gracias a la ayuda internacional, su invaluable saber estará protegido y a la vez al alcance de todos.

Visto en La Voz

Agradecemos a Perla Wior por enviarnos esta noticia.

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