¿Es o No es?

Usa Twitter para provocar y lo van a buscar

Curtis Woodhouse es un ex jugador de fútbol británico que se pasó al boxeo en 2006. Recientemente fue derrotado por Shayne Singleton, y eso generó que un acosador empezara a cargarlo en su cuenta de Twitter. Ni lerdo ni perezoso, el boxeador fue a buscar al sorprendido agresor, que acabó disculpándose. Las redes sociales, la intimidad de las figuras públicas, cómo la tecnología permite entrometerse en la vida de los demás y si uno tiene derecho a protegerse de eso… tantas preguntas, tantas dudas. Por algo esta sección ha sido llamada, hablando de buenas noticias… ¿Es o no es?

 

Boxeo y Twitter: combinación letal

Boxeo y Twitter: combinación letal

Curtis Woodhouse, una vez finalizada su carrera futbolística, decidió dedicarse al boxeo, un poco como Mickey Rourke con la actuación años antes, o Gonzalo Valenzuela en un caso más cercano y local. Como tal, Woodhouse eligió seguir siendo parte de la esfera pública, lo cual implica tener seguidores… y detractores. Y todos sabemos que uno de los motivos de la proliferación de las redes sociales (y sobre todo Twitter) responde a poder acceder de alguna manera a los ídolos y que el mensaje les llegue.

La cosa empezó a ponerse fea después de la derrota de Woodhouse. El usuario conocido como Jimmyob88, autoapodado The Master (El Maestro), empezó a bombardear al púgil a través de Twitter con mensajes como: “Jaja, perdiste, tonto idiota, la próxima peleá contra un nene de diez años si querés ganar, sos una pérdida de sémen” o “Lo gracioso es que pusiste un montón de esfuerzo y sacrificaste un montón de tiempo y fallaste defendiendo esa payasada de título que tenés” (esto último acompañado del hash tag #wasteofspunk, que significa literalmente “pérdida de sémen”). La serie en Twitter es más extensa, con otros mensajes del estilo: “Solamete retiráte, enfrentémoslo, no sos bueno, las pruevas y estadísticas demuestran mi punto, ya tenés un puñado de derrotas #shitboxer” (esto último se traduce como “boxeador de mierda”).

Todos estos mensajes fueron dejados en el perfil del boxeador el mismo día, el once de marzo. Es, técnicamente, lo que se llama un “troll”, término en boga para definir a un acosador digital, alguien cuyo único objetivo es causar polémica y distraer de otras conversaciones posibles.

Lamentablemente para Jimmy, Woodehouse decidió que no iba a tolerar ese tipo de abuso relajadamente. De algún modo, averiguó la calle en la que vive su antagonista y decidió visitarlo, mientras usaba la misma herramienta – su cuenta de Twitter – para narrar su aventura en vivo. Las cosas se pusieron muy serias, y el boxeador encontró la casa de su atacante.

Boxeador Twitter busca a troll

Uno de los mensajes del boxeador en Twitter

El troll rápidamente cambió de actitud, y de tono:

“Te estaba cargando @woodhousecurtis, no pensé que te molestaría, pensé que lo tomarías como un chiste”, dijo primero, en la red social.

“Lo lamento, las cosas se están yendo de las manos, yo estoy equivocado, lo acepto”, fue su siguiente tweet.

Las cosas no acabaron tan violentas como se espera, pero el acosador no volvió a provocar al fornido deportista. Hay una lección importante que aprender de todo esto: Internet no garantiza anonimato absoluto, y aún una figura pública (más aún un boxeador) puede enojarse con gente común, lo cual puede derivr en consecuencias inesperadas.

Visto en Deadspin

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