Sociedad

Triunfa en Francia un film sobre la diversidad étnica

“¿Qué te hemos hecho Señor para merecer esto?” se ríe con los típicos tópicos interraciales e invita a pensar a la Francia multinétnica. Con esa fórmula, ya consiguió 5,6 millones de espectadores.

 

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El elenco completo del film

 

La última película de Philippe de Chauveron ya es, a esta altura, mucho más que un fenómeno cinematográfico; es ya un hecho social y cultural. Qu’est-ce qu’on a fait au bon Dieu?, tal su título en francés, es una fábula humorística sobre las desventuras de una familia acomodada, católica y conservadora, cuyas cuatro hijas contraen matrimonio con franceses negros, musulmanes, judíos y asiáticos. Es decir, la Francia de este siglo.

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Claude y Marie Verneuil son burgueses acomodados, católicos practicantes, que han triunfado en la vida y esperan ser abuelos de una familia “tradicional”. Isabelle, la mayor, se casa con Rachid Ben Assem, un francés de origen norafricano, que es además árabe y musulmán. Odile se casa con un parisino judío, David Benichou, educado en los barrios parisinos más modestos, en una escuela pública. Ségolène se casa con un francés hijo de chinos, Chao Ling, que creció en la periferia de Chinatown-sur-Seine. Antes este panorama, los Verneuil esperan que Laure, la menor, encuentre un novio “como Dios manda”… hasta que descubren que su hija eligió a un hijo de inmigrantes de Costa de Marfil.

Independientemente de las virtudes o no de la película, es saludable que exista un film dispuesto a invitar a los franceses a pensar amablemente su realidad racial, religiosa y étnica actual. Los chistes van para ambos lados: cuando el novio de Odile cuenta a sus padres marfileños que se enamoró de una “francesa”, estos le responden que los franceses son todos “ateos y de izquierdas” y que mejor es elegir “una chica de tu pueblo, negra, católica, de derechas”.

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Lo que la película de Chauveron pone en cuestión es el racismo, los prejuicios de color, de costumbres, de creencias. Se trata de buscar, mediante las risas, el punto medio donde el país galo pueda formar una verdadera base plural, donde todo se fusione en una fuerza múltiple. Tal vez el éxito de público quiera decir algo, y árabes, judíos, africanos y “blanquitos” puedan encontrar algo más que el mismo gusto cinematográfico. 5,6 millones de franceses ya han aplaudido a esta fábula humorística sobre las metamorfosis sociales y culturales de Francia, y puede que sea mucho pedir al cine que cambie a la sociedad, pero sin dudas puede ayudar a pensar.

Visto en Le Figaro

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