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Corte permite a mujeres rezar en Muro de los Lamentos

Las Mujeres del Muro, vinculadas a corrientes que no son ultra-ortodoxas del judaísmo, reivindican su derecho a rezar ataviadas con indumentaria reservada a los hombres en el Muro de los Lamentos. Esta semana, ganaron una pequeña batalla, al recibir el respaldo de un tribunal de Jerusalén a proceder como se proponen.

 

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Las mujeres reclaman su derecho al rezo y al voto, leyendo de la Torá

La Corte del Distrito de Jerusalén dictaminó que este grupo de mujeres no vulneran “costumbres locales” ni provocan a nadie, por lo que no existe justificación alguna para detenerlas o interrogarlas, como venía sucediendo en los últimos meses. La victoria es, además, simbólica ya que la sentencia apoya su determinación a seguir vistiendo los mantos de oración judíos (tefilín) y las filacterias cuando rezan, y sobre todo, que no tienen por qué hacerlo frente al Arco de Robinson, aledaño a la plaza del Muro de los Lamentos.

“Es un día de fiesta, un día de liberación que nos trae un mensaje de igualdad y pluralismo”, afirmó nada más conocerse el fallo Anat Hofman, presidenta del grupo religioso.

Más de medio centenar de mujeres acuden cada primero de mes (según el calendario judío) al principal santuario del judaísmo ataviadas como tradicionalmente lo hacen los varones judíos, un acto que en cualquier lugar parecería conservador pero que resulta desafiante y revolucionario. De acuerdo a la tradición ortodoxa del judaísmo, también tienen vetado cantar, puesto que a los hombres, que rezan a pocos metros, separados por una pantalla metálica, no les está permitido escuchar el canto de una mujer, ya que entienden que este les puede resultar “tentador” y distraerles de sus rezos.

Durante años las Mujeres del Muro, pertenecientes a las corrientes reformistas o del movimiento conservador (Masortí), han mantenido su presencia en el lugar una mañana al mes, como forma de reclamar su espacio en el lugar más sagrado para los judíos y correspondía a una de las paredes que rodeaban el templo de Herodes. En los últimos meses venían aumentando su contestación y exigían que el Muro de los Lamentos se abriera a todas las vertientes del judaísmo.

“Es hora de liberar el Muro Occidental. ¿No nos pertenece el muro a todos?. Es un sitio nacional, un símbolo, no religioso y, pese a ello, lo han convertido en una sinagoga ultra ortodoxa. Es hora de tirar abajo la división que separa a hombres de mujeres”, escribió en Facebook la diputada laborista Merav Michaeli.

En un nuevo atrevimiento, este mes, por vez primera, el grupo completó el servicio leyendo directamente del rollo de la Torá, algo que también tienen prohibido hacer en la plaza principal,  y osaron leer pasajes bíblicos. El Pentateuco, alegan estas mujeres, exime a la mujer de determinados rezos y preceptos, “pero no prohíbe, sino que libera de su cumplimiento, la prohibición no procede de la ley judía, sino simplemente de la tradición”.

Ellas no están solas, también los hombres judíos no ortodoxos defienden su inclusión y un espacio compartido para todos. Frente a ellos, la postura de los ultra-ortodoxos que tratan de acallar con gritos e insultos los cantos de las mujeres.

“Son estúpidas y no entienden lo que es el Muro. Ellas no creen en Dios. No rezan de la forma correcta. Hace cien años Hitler vino precisamente por culpa de los judíos reformistas”, asevera a Efe Yafit, una haredí indignada al ver la plaza tomada por las Mujeres del Muro.

Pero a fin de cuentas, el enfrentamiento no es únicamente espiritual, sino también político: lo que se debate es la pertenencia al Muro, si es propiedad de los ortodoxos o de todo el judaísmo, y este grupo de mujeres parece haber dado un paso hacia la democratización del lugar simbólico.

Visto en EFE

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