Deporte

¡Triatlonista aprende a no festejar antes de tiempo!

Una regla tácita del deporte dice que nunca hay que celebrar antes de cruzar la línea de llegada. Eso aprendió Jérémy Jurkiewicz en la carrera Ironman de Brasil, donde casi pierde por celebrar prematuramente. Para su suerte se despabiló, y ganó merecidamente la competencia.

 

 

Ni siquiera Usain Bolt, que saca cuerpos de distancia ni bien empieza la carrera, festeja antes de llegar al final del recorrido. Imaginen el vuelco emocional de Jérémy Jurkiewicz, competidor francés del Ironman Brasil, cuando casi pierde la disputa por canchero y por apurado. Sus méritos de corredor, y la caballerosidad de su más cercano competidor, le aseguraron el primer lugar del podio, pero podría haber sido una derrota cara… y una gran lección deportiva.

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El Ironman es la categoría más dura y extenuante del triatlón. Consta de natación, ciclismo y carrera a pie, y las carreras suelen durar en promedio unas doce horas. Jurkiewicz llevaba una ventaja considerable al acercarse a la meta del Ironman 70.3, y no tuvo mejor idea que detenerse para saludar al público y para disfrutar de su casi segura victoria.

Casi echa todo a perder el atleta francés. No se dio cuenta de que el segundo detrás de él, el local Igor Amorelli, aprovechó su pausa para acercarse peligrosamente. Jurkiewicz cayó súbitamente en la estupidez de su soberbia, en la ingenuidad de su complaciente decisión: retomó la marcha e intentó superar a Amorelli de cualquier modo.

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Dos factores salvaron a Jurkiewicz de una absurda derota: su capacidad física en la disciplina y el espñiritu deportivo de Amorelli, quien respetó la regla que dice que no es digno superar al que va primero en los cincuenta metros finales.

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Jurkiewicz merecía la victoria, y la obtuvo, pero también se llevó una gran lección: hay que ganar con honor, respetar al rival hasta el final y dar todo de sí hasta el último aliento. Al final, ganó el deporte.

Visto en Herald Sun

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