¡WOW!

¡Tragasable mueve auto usando sus dientes!

El 23 de Febrero de 2013 se celebró en todo el mundo el Día del Tragasable, y del mejor modo: ¡Tragando sables! El presidente de la Asociación Internacional de Tragasables (SSAI, según sus siglas en inglés), Dan Meyer, dio la nota al usar sus saberes para movilizar, con el uso de sus mandíbulas, a un automóvil.


Traga sable 2013

El problema de sponsorear un evento cuyo lema es “¡Créalo o no!” es que en cuanto uno cree en algo, uno quiere creer en más… y más… y más. Eso es lo que pasó en el Día Internacional del Tragasable de 2013, auspiciado por Ripley, la famosa empresa que incentiva a la gente a romper records extraños e insólitos. Este año, la compañía aumentó considerablemente la apuesta, presumiendo de ofrecer lo mejor en cosas extremas y en el arte de deglutir acero.
En Baltimore, Dan Meyer se metió en la boca (y en la garganta) una espada,lo cual al mismo tiempo implicaba hacer avanzar a un Mini Cooper 3300. Sí, así como se lee: el hombre empujó un auto con los dientes.
“Tenía sangre en mi espada después de ese pequeño acto”, confesó Meyer al Huffington Post. “Y me desperté con el labio hinchado.”
Después de que Meyer moviera con su boca unos 10 pies (aproximadamente 3 metros) a ese pequeño auto encrustado en joyas, su compañera de profesión, la tragasable Lady Diane Falk le dijo que no se preocupara por la sangre.
“Un poco de sangre viene bien”, expresó la dama. “Eso hace que todo el mundo sepa que el arte de tragar sables es real.”

Efectivamente, uno creería que es como un acto de magia cuando un individuo se introduce una hoja de cincuenta centímetros en la garganta. De hecho, es un arte que existe hace siglos tanto en Europa como en Asia, donde la tradición de tragar sables se desarrolló simultáneamente, como una práctica honorífica.

Además, entre los puntos altos del Día Internacional del Tragasable 2013, se contaron los siguientes actos: En Nueva York, Todd Robbins fue el líder de un contingente (en el cual estaba, por ejemplo, Natasha Veruschka) que tragó múltiples espadas al mismo tiempo; en Dallas, Richard Labouef se tragó un sable mientras hacía malabares, al mismo tiempo que Shel Higgens lo hizo mientras atravesaba una soga en un uniciclo; en Newport Beach, Twisted Trystan se tragó un taladro, mientras corría a toda velocidad; Patricia Forrest se mantuvo erguida sobre sus puntas de pie, como una bailarina clásica, mientras deglutía una espada, en Panamá, y David Peyre-Ferry, en Atlantic City, se tragó una espada mientras reposaba, como el relleno de un sanwich, entre dos camas de clavos.

Visto en Huffington Post

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