Animales

Sudáfrica protege e impulsa reproducción de rinocerontes

Las autoridades, junto a la ONG Rhinos Without Borders, lanzaron una serie de medidas para impedir la caza y aumentar la población del ancestral animal.

 

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Hay que poner un límite a los cazadores furtivos, y cualquier solución es válida. Mismo en el mítico Parque Kruger, de Sudáfrica, el control estaba difícil. En este escenario, autoridades y organizaciones conservacionistas decidieron invertir cientos de miles de dólares para pagarle a los rinocerontes amenazados un carísimo vuelo hacia la salvación. Sí, se creó un lugar apartado con condiciones ideales, para que puedan vivir en paz, lejos de los humanos.

En Sudáfrica reside buena parte de los 25.000 rinocerontes que quedan en todo el continente. El proyecto Rhinos Without Borders (Rinocerontes sin fronteras) fue lanzado el año pasado por Beverly y Dereck Joubert, una pareja de activistas por la conservación de los animales de África que se dedica a filmarlos y fotografiarlos. Mediante micromecenazgo, juntaron medio millón de dólares, el dinero necesario para pagarle el pasaje a 100 rinocerontes desde Sudáfrica hasta Botswana, un lugar ideal para soltarlos lejos de los rifles furtivos.

El presupuesto cubre tres años de vigilancia, momento en que se dará una entrega segura a las fuerzas del Gobierno de Botswana que previenen la caza furtiva. Ya hay 10 rinocerontes viviendo en su nuevo hábitat, protegidos por discretos agentes, que cuidan de no delatar su ubicación a los cazadores furtivos. Este tipo de operativo ya fue puesto en marcha por WWF, que logró multiplicar las poblaciones de rinoceronte negro volando 19 ejemplares a un lugar seguro. A los pocos meses ya estaban plenamente asentados y reproduciéndose sin problemas, 1.500 kilómetros más al norte en Sudáfrica.

“La translocación de rinocerontes es particularmente relevante en el clima actual de extraordinaria presión sobre las poblaciones existentes por culpa de la caza furtiva, pero hay que estar seguro de que lo que se hace”, afirma Jacques Flamand, responsable de aquel proyecto de WWF, al ser consultado sobre el trabajo de los Joubert. “Las perspectivas de éxito son muy importantes y la clave es conseguir que los números sean mejores después de moverlos”, asegura.

Gracias a sus leyes, su orografía y al papel encomendado al Ejército, en 10 años Botswana ha pasado de tener 26 rinocerontes a sumar 163 en su territorio. “Allí los rinocerontes viven en grandes espacios salvajes abiertos de difícil acceso y tienen poca corrupción. Y, sobre todo, que tienen una voluntad política real”, celebra Joubert. Y, con ese compromiso, se puede combatir la caza furtiva y el comercio tanto legal como ilegal de cuernos de rinoceronte, tan codiciados en Asia. Esperemos que la operación sea exitosa.

Visto en Positive News

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