Sociedad

Sudáfrica: colegio atiende a adolescentes embarazadas

Sudáfrica tiene una tasa de maternidad adolescente altísimo, pero es más frecuente que las niñas sean expulsadas por su condición que ayudadas. Por ese motivo nació Pretoria Hospital School, un colegio que recibe a las desamparadas jóvenes, las educa y las ayuda a salir adelante.

 

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Alumnas del Pretoria School, embarazadas y cuidadas

 

Sudáfrica no es el país con el récord de tolerancia. Sabida es su hitoria en relación al apartheid, y el lento proceso de revertir la segregación racial. Pero ese no es el único de sus problemas, aparentemente: el embarazo adolescente es un gran problema, no del todo bien tratado por las autoridades locales. Es práctica frecuente marginar a las adolescentes embarazadas, e incluso expulsarlas, como si su condición fuera una fechoría de la que son enteramente responsables.

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El Pretoria Hospital School nació como un modo de contrarrestar esa tendencia educativa: allí las jóvenes son bienvenidas – algunas tienen tan sól 13 años -, y tienen la posibilidad de continuar su educación, tanto académica como relacionada al niño que pronto tendrán.

 

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Felicidad e integración en las aulas

 

“Les ofrecemos un entorno donde pueden aprender sin sufrir los prejuicios de los demás. No quiere decir que fomentamos los embarazos tempranos, pero tampoco negamos su existencia”, comentó Rina van Niekerk, directora del colegio, que no se promociona públicamente, sino que busca un perfil bajo, a modo de no perjudicar a las jóvenes que pueblan sus aulas ni aportar leña a un debate que aún no llega a buen cauce en Sudáfrica: el que concierne a la expulsión escolar de las niñas embarazadas.

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“El objetivo del colegio es asegurar que estas chicas no pierdan la educación que se merecen solamente porque están embarazadas”, declaró van Niekerk. La directora trata con este tema hace veinticinco años, como respuesta a la falta de política oficial y a la desidia de gran parte de las instituciones sudafricanas. El cambio parece cerca, dado que el pasado Julio una Corte Constitucional obligó a dos colegios estatales a dejar de expulsar a jóvenes embarazadas.

El ministerio de Educación sudafricano estima que en 2011 hubo unas 94.000 chicas encinta en el país, y las cifras poco han mejorado desde entonces. Más razón para valorar el trabajo de esta escuela de Pretoria, que hoy cuenta con 108 estudiantes, de entre 13 y 18 años. La política es siempre clara: una vez que las chicas dan a luz, pueden regresar al colegio a terminar sus estudios con sus bebés.

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“Es un trabajo que requiere especial paciencia, pero es un desafío que vale la pena”, expresó van Niekerk. Naledi Vuma, una estudiante de 18 años que recientemente dio a luz, avaló sus palabras: “Estar rodeada de otras chicas en la misma situación me hizo sentir más cómoda”, declaró la joven.

La propuesta está lejos de ser el ideal, pero a veces valen más las pequeñas acciones que acercan a integrar y a ampliar la conciencia, que las grandes palabras que en nada ayudan.

Visto en Newswall

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