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SEPAREMOS, el plan que logró que La Angostura recicle

Nuestra corresponsal Melina Pariente se entrevistó con Danny Gatica, Director de Residuos en Villa la Angostura. Después de mucho trabajo del municipio, se logró que la comunidad separe sus residuos, creando un sistema de reciclaje y reutilización de los desechos, que no sólo es bueno para ellos, es bueno para el mundo.

Por Melina Pariente

 

¿Cómo arrancó el proyecto SEPAREMOS?

Arrancó con medio ambiente en el año 2004, con reuniones a nivel Provincia para lograr una planta de tratamiento. Hubo muchos encuentros, y nos contactamos con un programa nacional, de plantas de tratamiento en municipios turísticos insertos en parques nacionales. Esa fue la rama que seguimos para lograr la planta que hoy tenemos. El requisito lo cumplíamos, porque éramos un parque nacional y un municipio turístico. Se empezó a planificar la planta, se hicieron proyectos, hasta que salió la aprobación. Ahí se comenzó con toda la gestión, del terreno, del lote, de la empresa, hasta que se logró la planta. Es una gestión bastante extensa, en un comienzo hubo un gobierno que no la aprobó demasiado, hasta que llegó uno que sí se interesó y salió todo a flote. Otros gobiernos estaban más abocados a otro tipo de proyectos, pero no al cuidado del medio ambiente.

¿Cómo trataban los desechos antes de la planta actual?

Antiguamente, por algo que no sabemos quién lo habrá dicho o por qué lo hicieron, se habían hecho hornos y se incineraba toda la basura. Y si se contaminaba, se contaminaba el doble, porque aparte de ser un basural a cielo abierto, se quemaban todos los residuos. Contaminábamos no sólo la tierra, si no también todo lo que era el aire. Al salir de Bariloche, mirando para el lado de Villa la Angostura, se veía una nube, un cordón de humo negro desde lejos. Las condiciones cambiaron más de un 100%. Los operarios que trabajaban aspiraban todo ese humo, muy tóxico. No era una planta, era un galpón con un techo en donde estaban los hornos, o sea que ni siquiera tenía las condiciones adecuadas para trabajar.
Eso es lo que nosotros ahora vemos, que es un cambio muy bueno para todos. En ese momento sólo se separaba el vidrio, el aluminio y, en verano, el cartón. Pero ni siquiera había un lugar de acopio para poder resguardar el cartón, acá tenemos seis meses de lluvia.

¿Qué recibimiento tuvo el proyecto en la comunidad?

El reciclado de la basura no nos beneficia sólo a nosotros. Hay mucha gente que nos ve como una empresa, como que estamos haciendo plata, negocios. Pero no hay que apuntar a eso, hay que apuntar al cuidado del medio ambiente. Hay que ver que todo lo que reciclamos y reutilizamos, son materiales que antes iban a un basural o se quemaban. La comunidad en sí quería un cambio. Este proyecto siempre estuvo en veremos, siempre faltaba poco. La gente estaba esperando que pase algo, teníamos una demanda. Cuando arrancó la planta tuvimos una participación muy importante, se acercaban a la Dirección de Residuos para preguntar en qué podían ayudar, cómo podían organizarse. Como todo proyecto, cuando arrancamos tuvimos una participación muy buena y después decayó. La gente, por ahí, no vio un resultado inmediato y la separación bajó. Después hicimos campaña de concientización, en medios y ahora está empezando a repuntar. La gente que ya participa, ya lo hace bien, separa, colabora, ya es parte del sistema. Ahora tenemos que apuntar a la gente que no participa por algún motivo, porque no le interesa o porque no quiere. Tenemos que apuntar a ellos para tener una participación completa. Ahora estaremos en un 35% de la comunidad. Y queremos llegar al 100%, sería lo lógico. Sabemos que nosotros también cometemos nuestros errores como municipio, siempre hay cosas que nos quedan atrás o cosas que desconocemos, todavía somos nuevos en el tema del reciclado. Pero siempre estamos tratando de informar, investigando. Poder hacerlo a nivel masivo como lo hacen otros municipios sería buenísimo. Por ejemplo, en La Plata tienen una planta de tratamiento muy buena. O copiar lo que pasa en grandes países. En Europa ellos ya tienen una mentalidad del cuidado del medio ambiente muy grande. Queremos apuntar a eso, a ser un gran ejemplo, un municipio verde, limpio, que recicle. Esa es la idea de todo este proyecto.

¿Se hizo comunicación? ¿Cómo capacitaron a la gente?

En un primer momento, fue todo un combo. Nosotros estábamos pidiendo que la comunicación sea anterior a la planta. Pero cuando llegó la planta llegó todo junto, planta y propaganda. Nosotros queríamos que ni bien se había aprobado el proyecto se empiece con las campañas de sensibilización, publicidad. Pero al hacer todo en paralelo, la gente todavía no terminaba de entender qué tenían que hacer y nosotros todavía estábamos ahí, organizándonos, entonces les dábamos datos muchas veces errados. Ahora sí, encaminamos todo, tenemos una linda campaña, y estamos trabajando bien. Pero, claro, siempre falta un poco más, tratar de buscarle la vuelta para llegar bien a la comunidad. Siempre necesitamos un poco más de campaña, ir renovándolas, no quedarnos pegados en una cosa, porque la gente ya se empieza a aburrir de escuchar siempre lo mismo.

Capacitaciones hemos hecho en las escuelas. Los 3ros grados de los primarios están diseñando el logo nuestro, y los 4tos y 5tos años lo van a aprobar. Entonces estamos apuntando a eso, tratando de llegar a primarios y secundarios al mismo tiempo. Hay que atacar en toda la parte educativa, porque los chicos son los “martilladores de cabeza” por decirlo de alguna manera. Ellos son los que en la casa intentan convencer a la mamá y al papá de separar, de reciclar. Y ahí va en la educación de cada uno, si el papá realmente le presta atención al hijo, va a hacer algo para todos. Esa es una lucha que estamos teniendo, por lo menos sabemos que a los chicos estamos llegando. Con que uno o dos por grado ya cambien su actitud, para nosotros es un logro. Ojalá fueran todos.

¿Y los profesores?

Con los profesores tuvimos una buena experiencia, los llevamos a la planta para que vean a dónde iban a ir los chicos, qué era lo que queríamos. Y uno se da cuenta que estar en la planta y ver el funcionamiento cambia la forma de pensar de las personas más grandes. Los chicos lo adaptan en seguida y les queda prácticamente para siempre. Pero a las personas grandes, que ya vienen con otra mentalidad, es muy difícil cambiarla. Por suerte los profesores que no estaban de acuerdo cuando vieron lo que hacíamos cambiaron totalmente.

¿Genera empleos este proyecto?

Estamos trabajando con los micro emprendedores, queremos llegar a trabajar a demanda de ellos. Que ellos nos digan qué materiales necesitan y nosotros de alguna manera poder reciclarlo en la planta. Pero lo ideal es que ni siquiera llegue a la planta, tener puntos de acopio. Hay una micro emprendedora que necesita jean. Entonces nosotros vamos a poner un lugar de acopio, hacer un poco de prensa, y que la tela ni siquiera llegue a la planta, que vaya a un lugar en donde el micro emprendedor va y retira el material. El jean es un ejemplo, ellos tienen unas mentes muy creativas, uno les nombra tres elementos y a ellos ya se les ocurren miles de ideas.
Entonces, de alguna manera, genera un aporte para el trabajo de la comunidad.

¿Venden el material que recicla la planta?

Nosotros tenemos una venta por licitación pública. Una vez que ya se recolectan los residuos pasan a ser patrimonio municipal. Entonces no podemos hacer una venta ni un canje directo con todos los productos reciclados, tenemos que hacer una licitación pública, al mejor postor. Y las ganancias van directamente para las arcas municipales. Estamos pidiendo que eso vuelva a la planta, o a la comunidad, no es necesario que vuelva a la planta. Como por ejemplo, comprar bancos plásticos o hacer algo para que la gente vea que todo el trabajo que ellos hacen en su casa tiene algún fruto, que no es sólo la parte económica. Tenemos que ver toda la parte legal para ver cómo podemos lograrlo.

¿Qué le dirías a la gente que quiere reciclar?

No es muy difícil. A nosotros nos pasó, como experiencia propia, que primero lo veíamos muy complicado. Pero una vez que uno empieza a reutilizar y reciclar, ve que hay miles de maneras de hacerlo.
Y no estamos haciéndole un favor al otro, nos estamos haciendo un favor a nosotros mismos.
Si no cuidamos el medio ambiente nosotros, no va a venir otro de afuera a cuidarlo…
Es empezar a hacer algo. Lo mínimo que sea, ya es un cambio. Un cambio para todos.

Saber que en un pueblo tan chico, se pueden lograr cosas grandes, es inspirador. Es la prueba de que cada uno, desde su lugar, puede ser el protagonista de una buena noticia.

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