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Senadora de EEUU pide liberar presos de Guantánamo

Con más de la mitad de los presos del centro de detención en huelga de hambre –94 de los 166 existentes-, la senadora demócrata Dianne Feinstein ha pedido a la Casa Blanca que se reanude el proceso de transferencia y liberación de 86 reos que hace más de tres años que cuentan con el visto bueno de la Administración para regresar a sus países.

 

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De esos 86 presos, 56 son de Yemen, país hacia el que el presidente Barack Obama ha frenado futuras transferencias después del intento de atentado el día de navidad de 2009 por parte de un yemení y la base de Al Qaeda en ese país asiático frente al cuerno de África.

“El hecho de que muchos detenidos hayan pasado más de una década en Guantánamo y crean que no hay luz al final del túnel para ellos es una razón más para los crecientes problemas y los cada vez más y más reclusos en huelga de hambre”, ha escrito Feinstein en una carta dirigida a Tom Donilon, consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

La huelga de hambre se inició el pasado 6 de febrero con más de una veintena de seguidores que protestaban porque se les había confiscado fotos y correspondencia al registrar sus celdas y que durante esos registros los soldados dieron un trato irrespetuoso a sus copias del Corán. Pero la frustración y la sensación de abandono que se ha instalado en esos hombres es lo que subyace detrás de una protesta que ha provocado problemas de disciplina y la intervención de los militares para reprimir conatos de rebelión.

La senadora ha recordado a la Casa Blanca que tras su visita al penal militar de Guantánamo a principios de este mes, el Comité Internacional de la Cruz Roja indicó que la desesperación entre los detenidos “no tiene precedentes”. Un portavoz de la base naval en territorio cubano ha confirmado hoy que hay 94 reclusos que se niegan a comer y que 17 de ellos están siendo alimentados a través de vías por la nariz para evitar su deshidratación y peligrosa pérdida de peso.

Feinstein recuerda en su carta al consejero de seguridad de Obama que cuando sucedió el intento de atentado el día de Navidad ella misma pidió al presidente que se paralizaran las transferencias “hasta que la situación en Yemen se estabilizase”. Sin embargo, la senadora –presidenta del Comité de Inteligencia de la Cámara Alta- considera que ha llegado el momento de examinar si el presidente yemení, Abdu Rabbu Mansur Hadi –declarado enemigo de Al Qaeda desde que llegó al poder el año pasado- puede garantizar que “los 56 yemenís que tienen carta blanca para ser transferidos” no serán un peligro para la seguridad y proceder a su traslado desde Guantánamo.

Cuando llegó a la Casa Blanca, Obama prometió que cerraría la prisión y acabaría con “la mancha de Guantánamo”, como denomina hoy al centro de detención un editorial del diario The New York Times. Pero meses después, el presidente daba marcha atrás y reinstauraba las comisiones militares y las detenciones sin juicio después de distintos reveses en el Congreso que han bloqueado cualquier intento de que los presos sean encerrados en cárceles de EEUU o liberados a sus países.

La Casa Blanca no ha contestado todavía a la carta de la senadora Feinstein –que ha sido respaldada por Amnistía Internacional y Human Rights First- pero durante la rueda de prensa de hoy, el portavoz de Obama ha declarado a preguntas de los reporteros sobre la iniciativa de la senadora que el presidente sigue “muy de cerca lo que sucede en el penal”. Jay Carney ha insistido en que la Casa Blanca está comprometida a cerrar Guantánamo, un mantra que se repite desde hace años por la Administración pero sin resultados.

“Los legisladores están actuando acorde a su mejor juicio y nosotros consideramos que hay un proceso en marcha pero hasta ahora, el principal obstáculo para cerrar el centro está en el Congreso”, ha recordado Carney.

Tras su reelección el año pasado, Obama no hizo mención a Guantánamo ni es su discurso inaugural de enero ni en el del estado de la Unión en febrero, que fue visto por algunos presos de Guantánamo por televisión. Además, en enero, la oficina del Departamento de Estado encargada de la reubicación de los presos de Guantánamo fue cerrada. Dan Fried, cuyo trabajo era transferir a esos presos fue asignado por la Casa Blanca a un nuevo destino en el extranjero. Fried no ha sido reemplazado ni parece que vaya a serlo en un tiempo cercano.

El año pasado en septiembre, un preso yemení de 36 años, Adnan Latif, presumiblemente se suicidaba tras pasar casi 11 años en la prisión y después de que un juez dictara su libertad en 2010. Hasta su muerte, Latif llevó a cabo varias huelgas de hambre.

Visto en: El Pais

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