Sociedad

Se estrena en La Plata película sobre la cultura wichí

La película Sip’ohi – El lugar del manduré, de Sebastián Lingiardi, se estrena hoy en la ciudad de La Plata. El director cuenta cómo se relacionó con la cultura del los habitantes del impenetrable chaqueño para construir su relato.

 

 

“La idea del filmar esta película surge de Gustavo Salvatierra, profesor de lengua y cultura wichí”, cuenta Lingiardi, cuyo film tendrá su premiere a las 20:00, en el Cine Select de La Plata, en el Pasaje Dardo Rocha 50, entre las calles 6 y 7.

Pero no es la primera vez que Salvatierra trabaja en una película junto al director y la guionista Paz Bustamante. Ya antes hicieron juntos Las Pistas – Lanhoyij – Nmitaxanaxac. El más reciente proyecto muestra a Salvatierra en viaje hacia Sip’ohi – zona conocida actualmente como El Sauzalito -, en el impenetrable chaqueño, con el fin de recopilar los relatos orales del pueblo wichí. Su amigo Félix lo acompaña, recuperando la historia contada de generación en generación.

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El lenguaje es la vía fundamental por la que sobrevive esta cultura; la película convierte a estos relatos en protagonistas. Así entendemos cómo los wichís comprenden la naturaleza, el movimiento de la vida y el humor, rasgo muy característico de la comunidad.

 

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El director, presentando su película

 

“Yo llego a trabajar a Chaco por una amiga mía, que es la guionista de estos dos films. Y me empecé a interesar, los relatos orales son fascinantes por la filosofía que expresan”, narra Lingiardi sobre ambos proyectos, el actual y el anterior, salvando las distancias. “La primera película es bastante distinta a la de ahora, no aborda tanto los relatos orales, que es una ficción y donde hay solamente un relato oral”.

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Pero la idea de restringir a la película al ámbito del documental es un poco obsoleta, dado que el director se mueve en las aguas intermedias entre un relato de ficción y uno “real”: “Hay algunas cosas que se asemejan a la ficción, así como en mi película anterior, que era una ficción, había cosas que se asemejaban al documental. Trato de mezclar los géneros”, sintetiza el cineasta, quien no teme pedir a sus personajes que actúen, que reproduzcan algo que harían como si se tratara de una ficción.

Lingiardi rescata la música y el panteón de divinidades de los wichí, del mismo modo que el lugar donde viven, alejado de todo lo mundano y urbano. “Es como hacer un recorrido histórico, imaginando los tiempos previos a la llegada de los occidentales o los blancos… y, además, por la cuestión de las migraciones hay algo en la mitología indígena que tiene que ver con Oriente”, explica el joven director sobre su aprendizaje.

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“Fue mucho de dejarse sorprender. En lo previo había ideas más abstractas, el trabajo fue más que nada en el momento”, comenta, con una inusual humildad respecto a los materiales que hacen a su película.De hecho, confía en que su trabajo ayude a la preservación de esta cultura indígena, pero a su vez sabe que los mismo wichís se encargan de que sus relatos no se pierdan: Lingiardi resalta otro ejemplo como la película La nación oculta, sobre un relato mocoví, otra de las tres culturas indígenas del Chaco.

El estreno en La Plata de Sip’ohi – El lugar del manduré – al que le seguirán proyecciones en el Cine Gaumont de Buenos Aires a partir del 15 de agosto – tal vez pueda ayudar a dar visibilidad y concientizar sobre esta gran cultura argentina, ancestral y hermosa.

Visto en Diagonales

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