¡WOW!

¡Salva su propio corazón gracias a truco de jardinería!

Tal Golesworthy, un ingeniero británico, aprendió a convivir con un riesgo cardíaco que lo afectó por más de treinta años utilizando sus saberes en horticultura, combinados con principios tomados de la ingeniería aeronáutica, proponiendo una solución “muy simple”. ¡Idolo!

 

Golesworthy, el ingeniero que se salvó a sí mismo de la muerte

Golesworthy, el ingeniero que se salvó a sí mismo de la muerte

 

El hombre no sólo inventó su salvación, sino que convenció a los cirujanos de que se lo implantaran en el corazón. “Toda mi vida dirigí proyectos, pero ninguno como éste“, contó el británico, cuya intuición fue acertada. Y no sólo para él: su procedimiento fue tan exitoso que otros se enregaron a él, como Andrew Ellis, un futbolista de 27 años, quien declaró que se siente “como alguien que no padece de una severa condición cardíaca”.

Esa condición se llama Síndrome de Marfan, un desorden según el cual los tejidos conectivos del cuerpo funcionan mal. Estos tejidos suelen mantener en pie a otros órganos, asegurándose de que estén en forma y lugar adecuados. Sin embargo, este síndrome suele traer complicaciones cardíacas: la aorta, en el corazón, puede estirarse y no volver a su tamaño habitual, lo cual puede ser fatal.

Noticia relacionada: Niño recibe primer corazón artificial de América Latina en el Hospital Garrahan

Cuando los médicos le explicaron las opciones que tenía, Golesworthy dijo “no estar muy impresionado” con la oferta. La idea de que le introdujeran un pedazo de metal en el corazón y de tener que tomar medicación para afinar su sangre constantemente no le gustaba. “No quería tener que vivir entre algodones y me propuse crear algo menos intrusivo y complejo que no requiriera que me quitaran una parte del corazón“.

Por eso apeló a la jardinería: “Si la manguera está hinchada, tengo que conseguir cinta aislante y enrollarla alrededor de la manguera para evitar que se hinche. Es tan simple y crudo como eso”, expresó el hombre. Así logró convencer al profesor Tom Treasure, del Guy’s Hospital de Londres, y a John Pepper, del Royal Brompton Hospital, de aplicar ciertos saberes de ingeniería a la salud.

Noticia relacionada: Médicos rosarinos salvan cuatro vidas con órganos de un solo donante

El proceso llevó tres años y dio como resultado una manga personalizada que se cose alrededor de la aorta, proveyéndola de soporte estructural e impidiendo que crezca en demasía. Su aplicación externa hace que la operación sea más corta y menos riesgosa. Fue todo un éxito: “Ahora mi aorta funciona mucho mejor, empecé a respirar mejor, a dormir mejor y a relajarme de un modo que nunca antes había podido”, cuenta el inventor que salvó su propia vida.

Noticia relacionada: Farmacia inglesa receta música contra el dolor

Pero no sólo eso: la inventiva del paciente ha ido un paso más lejos, y ahora ya son más de cuarenta los pacientes cuya vida ha mejorado en Gran Bretaña gracias a su invención. Siempre que la inteligencia y la generosidad coinciden, el resultado es una excelente noticia.

Visto en BBC

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Buenas noticias relacionadas