Buen Samaritano

Rescatistas mexicanos ayudan en catástrofes mundiales

Los Topos es el nombre de la agrupación que va allí donde haya un drama para ayudar a empezar la reconstrucción. Desde México con amor, y mucho trabajo.

 

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A las 7:19 am del 19 de septiembre de 1985, los habitantes de Ciudad de México se despertaron por la fuerza de un terremoto magnitud 8 en la escala de Richter. “La primera impresión que tengo es de ver la casa de enfrente, cómo se cae parte de la fachada. Mujeres de rodillas, rezando por misericordia”, recuerda hoy Eduardo Acevedo,
que en esa época tenía veinte años y vivía en un barrio de las afueras del DF. Por alguna razón, comenzó a caminar hacia el lugar de donde todos escapaban, hacia el centro del caos.

Ciudad de México fue declarada zona de desastre, pero en ese minuto Acevedo se convertiría en testigo presencial. “Seguí caminando hasta llegar a la Alameda. Vi que el Hotel Regis se había caído y que uno de los centros comerciales ardía en llamas. Los bomberos estaban ahí, habían sirenas sonando por todas partes”. En medio del desastre, espontáneamente, surgió un grupo de voluntarios que comenzó a rescatar a las víctimas con sus propias manos. Pronto pasaron a ser conocidos como “Los Topos”, y Acevedo sería desde entonces y hasta hoy uno de sus principales líderes.

El prestigio como rescatistas del grupo creció, hasta el punto que desde entonces su trabajo es requerido internacionalmente. El tsunami en Indonesia en 2004, el terremoto de Haití de 2010, y el terremoto y tsunami de Japón en 2011 son solo algunas de las tragedias en las que se solicitó su colaboración y conocimiento. Hoy en día son una verdadera institución de la ayuda al prójimo.

Acevedo provenía del ejército cuando empezó, de la brigada de paracaidistas, y aún no tenía trabajo así que encontró su vocación. No se considera héroe. Su acción fue una respuesta natural a la magnitud de un desastre que sobrepasó la capacidad de respuesta oficial. “Empezamos a escuchar de un grupo de gente que andaba metiéndose entre los escombros. Los busqué y me di cuenta que podía unirme a ellos”, recuerda.

Fue así que sin estar especializados en trabajo de rescate y contando solo con sus manos, guantes y palas, el grupo comenzó a ser llamado para actuar en situaciones en las que los servicios de emergencia no daban abasto.
“El gobierno fue rebasado. Tuvimos que organizarnos nosotros mismos. Cuando la gente comenzó a ver que este pequeño grupo estaba sacando a la gente de los escombros empezaron a llamarnos los topos. Eramos los únicos que estábamos dispuestos a actuar en situaciones de riesgo”. Al año siguiente del terremoto Los Topos ya se había conformado en un grupo de rescate formalmente registrado.

Hoy, el trabajo de “Los Topos” es conocido mundialmente. Y la fama internacional fue creciendo, siendo llamados para actuar en catástrofes tanto en América Latina como en el resto del mundo. “No nos pagan. Es completamente voluntario”, aclara Acevedo. “No es un trabajo. Siempre digo que es algo que tengo que hacer”. Cuando empezó, le dijeron: “Vas a conocer el mundo, pero totalmente devastado. Vamos a los sitios que todo el mundo está abandonando”, señala quien ha rescatado decenas de víctimas de entre escombros. Su vida cambió con esta posibilidad de ayudar, y lo que hace salvó vidas de muchos.

Visto en BBC

Agradecemos a Valentina Sarsur por enviarnos esta noticia.

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