¿Es o No es?

Quito: multan a taxistas que se nieguen a hacer viajes

La capital ecuatoriana los penalizará además con quita de 7,5 puntos del registro, dado que negarse a dar un servicio contraviene el Código Penal. ¿Está bien que se inste a los taxistas a ofrecer su servicio a quien y adonde sea o es una falta a su libertad individual?

 

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Nadie podrá quedarse sin viajes, a costa de menos libertad para choferes.

 

No solo en Ecuador, en varias partes del mundo puede ocurrir que el pasajero detenga a una unidad levantando el brazo y que el conductor, al oír el destino al que se pretende ir, se niegue a brindar el servicio. “No, yo no voy allá” o “No, yo no voy al sur” pueden ser frases habtuales. Los motivos para no ir pueden ser el riesgo de robo, la densidad del tráfico o la cercanía con la finalización de la jornada laboral del conductor, que ya quiere irse a su casa.

Quito no es excepción en este sentido, pero ha decidido tomar una medida al respecto. Ante el reclamo de miles de pasajeros vía Facebook y Twitter, y aunque los taxis pertenezcan a sus dueños y no al municipio, las autoridades actuaron en favor de los usuarios. Aún si muchos taxistas alegan no les gusta circular en zonas en donde hay mucho tráfico y que prefiere dar vueltas en un mismo sitio y hacer trayectos cortos, la administración pública les exige ahora que lleven al pasajero donde desea ir, sin miramientos.

Carlos Brunis, presidente de la Asociación de Taxistas de Pichincha, explica que negarse a brindar el servicio es una contravención. El directivo además de conductor es abogado, así que lo primero que hace es buscar el Código Orgánico Integral Penal y lo coloca sobre el escritorio. Busca el artículo 388, literal nueve. Allí dice claramente que el conductor de servicio público comercial, es decir de taxi, que se niegue a brindar el servicio, comete una contravención. En eso se basan las autoridades con la nueva medida.

Si un usuario denuncia al taxista ante una Agencia Metropolitano de Tránsito, el conductor puede recibir una multa del 40% del salario básico unificado (354 dolares) y además perder 7,5 de los 30 puntos que tiene la licencia de conducir. “Hemos enviado circulares para que los compañeros se informen”, explica Brunis, cuya organización cuenta con 7344 socios.

Un problema para los usuarios es que para que lo escrito en el Código Orgánico Integral Penal se cumpla es necesaria la presencia de una autoridad. Se necesitan pruebas. De lo contrario queda en la palabra del uno contra el otro. Lo mismo ocurre para que se cumpla la disposición de usar taxímetro las 24 horas del día. Hay que buscar a un agente metropolitano de tránsito para que sea testigo del hecho y se sancione.

La polémica está a la orden del día. Los pasajeros se ven claramente beneficiados por la medida, ya que conseguir taxi ya no será ni tan difícil ni llevará tanto tiempo. Los choferes, por su parte, ya no tienen la libertad de hacer lo que quieran ni de levantar a pasajeros o viajes de su mayor agrado. ¿Qué opinan? ¿Está bien que se inste a los taxistas a ofrecer su servicio a quien y adonde sea o es una falta a su libertad individual?

Visto en El Comercio

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