¿Es o No es?

Quieren salvar las naranjas alterando sus genes

¿Es válido alterar genéticamente una fruta para que no desaparezca? ¿Estamos dispuestos a dejar desaparecer las naranjas o vamos a permitir su modificación genética?

 

Buendiario - Quieren salvar las naranjas alterando sus genes interna

 

Noticia relacionada: Ahora Google da información nutricional de alimentos

Uno de los mayores productores de cítricos en Florida, EE.UU., está en alerta: se está esparciendo “enfermedad” que vuelve a las naranjas agrias e impide su maduración.

Ricke Kress, es el presidente de Southern Gardens Citrus, posee 2.5 millones de naranjos y exprime jugo para gigantes como Tropicana o Florida’s Natural, y tiene toda su energía puesta en salvar las naranjas… y su negocio.

Ya hizo de todo lo posible para frenar la plaga, taló  árboles infectados y roció con diferentes plaguicidas al insecto transmisor, pero nada parece detener el contagio. Tras una ardua búsqueda de un árbol con inmunidad natural que pueda servir como nuevo progenitor, concluyeron que, lamentablemente, “no hay indicios de inmunidad en ningún cítrico cultivado”.

Noticia relacionada: Jamaica reemplaza importaciones por agricultura local

La única posibilidad viable que encontraron Kress y su equipo, es algo que su sector – y otros –  siempre habían evitado por temor al rechazo de parte de los consumidores: la alteración  del ADN de la naranja con un gen de otra especie.

Organizaciones científicas de alto prestigio concluyeron que el traslado de ADN entre especies no implica riesgos intrínsecos – ni para la salud humana ni para el medio ambiente. Pero la idea de comer plantas o animales cuyo ADN se ha manipulado en un laboratorio sigue atemorizando a gran parte de la población.

Quienes los critican temen que estos organismos supongan riesgos que aún no  fueron detectados, o directamente no simpatizan con que la tecnología intervenga tan directamente sus alimentos. Kress tampoco es un gran fanático de la biotecnología, pero su empresa ha perdido ya 700 mil árboles intentando controlar la enfermedad, y necesita dar con la solución cuanto antes.

Noticia relacionada: Se descifra el misterio genético del tigre blanco

Florida es el segundo mayor productor de naranjas en el mundo, después de Brasil, con un sector cítrico de 9.000 millones de dólares y más de 76 mil puestos de trabajo. “La gente va a tener que elegir entre jugo de naranja transgénico o jugo de manzana”, dijo a Kress un científico de la Universidad de Florida. “El consumidor nos va a apoyar si no queda otra solución”. Si tuviera más tiempo, podría esperar a que la naranja desarrollara una resistencia natural a la bacteria, pero eso podría llevar décadas, y las naranjas podrían desaparecer de Florida antes de eso.

C. liberibacter, la bacteria que mata los cítricos al privarlos de nutrientes, se detectó por primera vez hace más de un siglo en China. Los psílidos de los cítricos asiáticos son los insectos que succionan las bacterias de un árbol y las inyectan en otro. La modificación genética que buscan podría en ese sentido combatir a la bacteria o al insecto.

 Noticia relacionada: Cómo comer fruta gratis en Buenos Aires

William O. Dawson, también de la Universidad de Florida, logró alterar árboles adultos, pero de las decenas de genes con que probó en su invernadero, el único que resultó efectivo procedía de un cerdo. “Desde nuestro punto de vista no hay un problema de seguridad“, parecido a lo que sucede con la posibilidad de desarrollar un gen sintético: el gen del Dr. Jaynes derrotó a la bacteria, pero la ardua tarea de demostrar su seguridad prolongaría el proceso más del tiempo disponible.

Recientemente, Erik Mirkov de la Universidad de Texas, ha incorporado a árboles un gen de espinaca que produce una proteína que puede combatir estas bacterias invasoras – parecía que ésta sería la gran solución. Las exigencias de seguridad deberían ser mínimas, pensaban los genetistas, “es espinaca; la comemos desde hace siglos”. Parece que han dado con la gran solución, y hacia ese lado se inclinan los próximos planes de la companía.

Kress no sabe si alguien tomará alguna vez el jugo de sus naranjas modificadas. Pero está decidido a seguir adelante. Para fin de año habrá plantado varios centenares más de árboles con el gen de espinaca. En dos años, si obtiene la aprobación del organismo regulador, podrían convertirse en los primeros árboles en producir jugo para la venta en alrededor de cinco años.

Visto en New York Times

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Buenas noticias relacionadas