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Pueblos cordobeses se alumbrarán gracias a residuos

Huinca Renancó y Baigorria generarán energía con la basura, transformándola en biogás. A su vez, en Carlos Tejedor, provincia de Buenos Aires, un productor ganadero venderá energía eléctrica que genera en su campo a partir de transformar estiércol bovino.

 

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Para producir biogás los residuos orgánicos se reciclan y transforman en un recurso. Así, buena parte de la basura no requiere ser enterrada ocupando espacio, con riesgo de contaminación. Y a la vez, el gas metano generado en vez de ser liberado al aire afectando el ambiente, es usado como fuente de energía. No hay incineración, sino descomposición natural. Es un camino alternativo y posible, que dos pueblos del sur de Córdoba se animan a transitar. La experiencia mayor avanza en Huinca Renancó. Otra, más acotada y artesanal, se prueba en Coronel Baigorria.

En ambos, la energía que generarán por esta vía equivaldría a la que demandan sus servicios de alumbrado público. En principio, fueron imaginados con ese destino. La Cooperativa Eléctrica de Huinca Renancó (CEHR), en sociedad con la Federación de Cooperativas Federadas (Fecofe), diseñaron una planta que pudiera procesar los residuos orgánicos que generan unos 20 mil habitantes de esta región. Hace unos meses, la Provincia habilitó un vertedero regional que recibe los desechos de ocho pueblos del departamento General Roca, en sur de Córdoba. Los inorgánicos ya se separan para ser vendidos y los orgánicos irán a parar a los biodigestores para generar energía.

El proyecto nació por el apoyo del Ministerio de Agricultura de la Nación, que aportó 18 millones de pesos, ya invertidos. La idea final es generar con gas metano un megavatio por mes. Con dos motores, llegarán al 40 por ciento. Huinca Renancó consume hasta siete megavatios/mes en invierno. En otros meses, ronda los cinco, por lo que la planta produciría (con cinco generadores) hasta un 20 por ciento de la demanda total de la ciudad, de 10 mil habitantes. Representaría algo más de lo que necesita todo su alumbrado público.

El proceso dejará un residuo, que tampoco es tal, porque tiene utilidad como fertilizante. Su mercado real aún está por verse, pero al menos será de utilidad para abonar los suelos de los espacios verdes ?de la región. La ventaja principal no es el negocio de generar energía, sino el aporte ambiental al reducir los residuos, sin impacto. “Ambientalmente está bueno, y de paso será una fuente de recursos, aunque la ecuación económica habrá que evaluarla con el tiempo, según los precios del mercado eléctrico para energías alternativas”, opinó Juan Rivotta, gerente de la cooperativa local.

 

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A su vez, el establecimiento ganadero “La Micaela”, de Carlos Tejedor (oeste de Buenos Aires), comenzará a suministrar energía eléctrica, obtenida a partir de biogás, a unas 200 familias de esa localidad de 5.000 habitantes. La finca ganadera produce 13,5 toneladas de estiércol, que son recolectadas y tratadas en un biodigestor de alta capacidad que genera 800 metros cúbicos diarios de biogás. La novedad es que, ahora, ese combustible se transformará en energía eléctrica mediante un grupo electrógeno y comenzará a venderse a la red local a través de la cooperativa de esa localidad. “Hay cuatro patas sobre las que se apoya el proyecto: la producción de carne, que tiene buen pronóstico ya que el mundo necesita alimento; la generación de energía, cada vez más escasa y más cara; el biofertilzante, para hacer más eficiente y abaratar la producción y el manejo de los efluentes”, comentado Luis Urdangarin, uno de los responsables.

El proyecto, además de producir biofertilizante, les permitiera vender la energía generada a la cooperativa eléctrica de Tejedor, y para ello fue fundamental el vínculo con el Proinged (Programa de Incentivos a la Generación de Energía Distribuida de la Provincia de Buenos Aires), que evaluó y apoyó la iniciativa. “El biofertilizante que generamos es rico en fósforo, nitrógeno y potasio, además de tener micronutrientes y hormonas de crecimiento vegetal”, sostuvo Ezequiel Weibel, otro socio.

El campo argentino se mueve energéticamente, y grandes cosas están pasando.

Visto en La Voz

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