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Primer ministro noruego conduce taxi por un día

¿Alguna vez les pasó de hablar de política con un taxista? Imaginen lo extraño del caso si el conductor que les toca es el principal mandatario de su país, que quiere enterarse de primera mano qué anda mal, como ocurrió con el primer ministro noruego recientemente.

 

 

Había que ver las caras de los ciudadanos de Oslo que subieron al taxi que conducía nada más y nada menos que el primer ministro de Noruega, Jens Stoltenberg. Curiosamente, el político se tomó un día libre de su apretada agenda para pasarlo de incógnito manejando un taxi por las calles de la capital del país. ¿Cpn qué propósito? Porque, explicó, quería oír la opinión de la población sobre su mandato, y consideró que los taxis son uno de los pocos lugares en los que la gente habla abiertamente sobre sus visiones políticas.

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Para no ser descubierto, el primer ministro se puso anteojos de sol y un uniforme. Sin embargo, algunos pasajeros no pudieron evitar reconocerlo, y otros se sorprendieron al encontrar a un taxista tan parecido con el hombre que dirige al país. Las conversaciones entre Stoltenberg y los pasajeros fueron grabadas en video, y luego el carismático primer ministro subió las imágenes a su página de Facebook, para demostrar la recepción que tuvo su iniciativa.

“Para mí es importante oír lo que la gente piensa de verdad”, dijo luego el líder noruego. “Y si hay un lugar en el que la gente dice lo que piensa, es en un taxi”, afirmó.

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En el video se evidencia que la mayoría de los clientes parece sorprenderse desde el principio con el taxista; uno de ellos le dice que “desde ese ángulo realmente se parece a Stoltenberg.” Otra mujer, convencida de que ese hombre era quien ella creía, le dijo que estaba muy contenta de encontrárselo porque tenía pensado mandarle una carta.

En una de las conversaciones, Stoltenberg aprovecha para tratar el tema de la educación al señalar que “lo principal es asegurarse de que los buenos estudiantes tengan motivaciones y ofrecer ayuda extra a los que les cuesta más”. Ninguno de los pasajeros pagó por el viaje, pero puede que tenga que ver con que el primer ministro tampoco demostró ser un as al volante.

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Stoltenberg es muy popular en Noruega, y en las elecciones a venir deberá enfrentarse al candidato opositor, quien le lleva una leve ventaja con vistas al sufragio de septiembre. El mandatario comentó que, en caso de perder las elecciones, podría convertirse en taxista, aunque confesó que cree que “le serviría más al país y a los pasajeros noruegos si continúa siendo primer ministro”.

Visto en The Guardian

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