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Presos filman documental para prevenir a jovenes

Internos de San Felipe propusieron la idea y la llevaron adelante en conjunto con la Dirección General de Escuelas.

 

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Lo queremos hacer para que los chicos reflexionen. Porque una cosa es escucharlo y otra que te lo cuente alguien desde adentro“. Palabras más, palabras menos, son las expresadas por uno de los chicos que participó del documental “¿Jóvenes Adultos?”, realizado en el complejo penitenciario San Felipe y protagonizado por internos de entre 18 y 21 años.

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El proyecto, encabezado por Pablo Flores, se realizó en el marco de los talleres de teatro, guitarra y percusión que se brindan puertas adentro de la cárcel. En él, los chicos relatan sus historias durante unos 40 minutos, contextualizados por las celdas y los patios donde pasan sus días. La mayoría de los participantes solo están procesados, y mientras esperan su condena cuentan que decidieron hacer algo útil para cambiar su suerte. “Contamos la realidad y lo que se sufre. Porque acá agarrás un arma y entrás“, dice uno de ellos, con la voz acostumbrada a las sombras y, quizás, con un asomo de sincero arrepentimiento.

 

Los primeros quince minutos del documental transcurren entre testimonios de asombrosa – y no guionada – poética verbal, caños despintados, paredes mal pinceladas, fotos que se confunden con muros descascarados, colchones más finos que una pluma y altares que alternan entre figuras religiosas y curvas femeninas. Luego, continúan los relatos que sin apuntar al testimonio amarillo, describe lo que es vivir en el encierro. “Es como si estuvieras recién naciendo. Porque acá no sabés nada. Al entrar sentís un miedo terrible y sólo querés dormir. Pero acá si dormís no sabés qué te puede llegar a pasar“, dicen los chicos nacidos y criados al calor del abandono estatal en los años 90 y agregan: “Las noches son eternas. Acá te olvidás de la luna y las estrellas“.

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La idea de grabar un documental surgió, llamativamente, por iniciativa de los chicos. Según Pablo Flores, ellos quisieron mostrarle a sus pares, en las escuelas, lo que es la vida tras las rejas. “En la calle, los adolescentes piensan que haber ido a la cárcel les da chapa y ellos justamente lo que intentan plantear es todo lo contrario“, explicó agregando que tomaron la idea inicial y la llevaron adelante en conjunto con la Dirección General de Escuelas, y los ministerios de Cultura y Gobierno. En las instituciones educativas ya están mostrando el video el cual, a partir de su reproducción , genera debates, y según los realizadores, causa gran impacto entre los jóvenes, quienes tienen la oportunidad de revalorizar a la escuela. “Tratamos de no dar golpes bajos, es un trabajo que nos llevó más de 20 horas de grabación. Allí se puede ver la desmitificación de la cárcel, la pérdida absoluta de todo, la soledad“, cuenta Flores, quien desde 1996 ofrece talleres a jóvenes adultos en situación de encierro y que actualmente coordina 12 talleres en San Felipe para 120 chicos.

Partiendo de una pregunta sencilla: “¿Qué queremos decir?”, los chicos comenzaron a guionar el documental. Así, las temáticas giran en torno a sus propios interrogantes. Aquí encontramos la experiencia del primer día en el penal, cómo lo imaginaban antes de entrar, la justicia, lo que han perdido, las drogas, la familia, la importancia de educarse, entre otros. Por momentos, al observar el film, se observa que los chicos pierden la noción de la cámara. Aquí vale resaltar la virtud de los realizadores. “El tema es lograr los momentos y prender la cámara. No escribimos textos ni guión. Nosotros como artistas vemos que adentro hay una estética propia y queremos trabajar sobre ella, no imponer la nuestra“, describió Flores. Una vez terminado el trabajo, fue expuesto para todos. Tanto los chicos como sus familiares en San Felipe. “Estaban todos muy contentos, salió muy lindo. Es más ellos mismos se ofrecieron para pasarlo en las escuelas de sus barrios“, contó satisfecho Flores.

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En el final quedan flotando las ideas planteadas por los jóvenes presos. Sus conclusiones y a las que el espectador inevitablemente se enfrenta. Quedan conceptos como falta de oportunidades, ganas de volver a empezar, salir de la pobreza, ayudar a las familias, rencontrarse con los hijos. Quedan ojos tristes, que siguen encerrados en la oscuridad. A la espera de una vela, cuya llama pretenden no dejar apagar.

Visto en Los Andes

Agradecemos a María Rubio Zambrini por enviarnos esta noticia

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