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Podrá verse última película inconclusa de Orson Welles

Después de cuarenta años, llegó a su fin el conflicto que impedía su finalización y podremos ver esta ya mitológico última film de uno de los más grandes de la historia del cine.

 

 

Por más de cuatro décadas, expertos, productores y soñadores de Hollywood estuvieron obsesionados con recuperar The Other Side of the Wind (El otro lado del viento), la última película, sin concluir, de Orson Welles. Según críticos y aficionados, se trata de la más famosa película jamás terminada y el épico último testamento de uno de los grandes directores de la historia. Eternas batallas legales entre los dueños de los derechos, incluyendo a la hija de propio Welles, mantuvieron los 1083 rollos de negativos dentro de un arenoso depósito en un suburbio de Paris.

Se trata, como suele ocurrir en el cine de Welles, de una película dentro de otra película; narra el intento de regreso de un director anciano, disidente, interpretado por John Huston. Una productora de Los Angeles, Royal Road Entertainment, afirmó recientemente que han llegado a un acuerdo con las partes poseedoras de los derechos y los productores declararon que su intención es tenerla lista para proyectar el 6 de Mayo próximo, en el centésimo aniversario del nacimiento de Orson Welles.

La película quedó marcada por una saga de peleas, egos enfrentados, documentos perdidos e incluso la desaparición y recuperación de los rollos luego que la compañía que los guardaba fuera a la bancarrota. “Esto es como encontrar la Tierra de Oz, o el Santo Grial”, afirma Josh Karp, el autor de un libro sobre la película a publicarse el año que viene. “Esta película es el arte imitando a la vida y la vida imitando al arte. Se ha convertido en una obra mítica debido a la historia con la que carga detrás, los intentos fallidos para terminarla, y los nombres involucrados”.

Royal Road, que produjo gran cantidad de películas independientes, se paso más de cinco años tratando de conseguir los derechos de The Other Side of the Wind. Para eso tuvo que negociar la flexibilidad en las exigencias de los dueños de los derechos: la compañera y colaboradora de Welles, Oja Kodar; su única hija, Beatrice Welles; y la productora franco-iraní L’Astrophore. Durante los últimos 15 años de su vida, Orson Welles, fallecido en 1985, trabajó obsesivamente en el film, que narra las crónicas de un temperamental director -parecido al propio Welles- y las batallas contra el establishment de Hollywood para poder terminar su iconoclasta película. Además del mencionado John Huston en el rol del director, el resto del elenco incluía a Susan Strasberg, Lilli Palmer, Dennis Hopper y Peter Bogdanovich, quien básicamente se interpretaba a sí mismo como un joven y promisorio director.

Welles financió la película trabajando en la televisión y abordando a inversores. Uno de ellos era Mehdi Bushehri, hermanastro del shah de Irán y parte de L’Astrophore, la persona con la que Welles tendría los peores conflictos respecto de los gastos y el control final de los rollos y la razón de por qué terminaron en un depósito de los suburbios de Paris. Welles dejó editados 45 minutos de película, y misteriosamente logró sacarla de Paris de contrabando en 1975, en una camioneta, y llevarla hasta California. Oja Kodar ha dicho que hoy la tiene en su poder en Primosten, en las costas del Mar Adriático, en Croacia, donde vive. “Voy a firmar el contrato”, declaró Kodar, de 73 años. “El catalizador fue el aniversario del nacimiento de Orson Welles. Cuando finalmente la vea proyectada, podré decir que la película finalmente estará terminada”.

Por décadas, otros han tratado de hacerse con los derechos, incluyendo a Peter Bogdanovich, Showtime y Gary Graver, el último director de fotografía de Welles. Pero todos esos esfuerzos han sido en vano, al no poder llegar a un acuerdo con las partes dueñas de la película y sus diferentes intereses. “Es difícil decir por quÉ el acuerdo llego recién ahora, excepto que todos se hayan dado cuenta que cuanto más esperemos serán menos las personas que realmente sepan los deseos de Orson Welles”, explica Frank Marshall, de 68 años, quien trabajó en la producción de The Other Side of the Wind. “Todos sabemos que es la última oportunidad”, dice Marshall, también productor de Steven Spielberg, quien durante años intentó junto a Bogdanovich terminar la película. Fue Marshall quien junto a Filip Jan Rymsza, de Royal Road, se acercaron, en 2012, a Beatrice Welles en Sedona, Arizona, y a Oja Kodar. “Ellos resolvieron la forma en que todos los involucrados estén satisfechos”, dijo Josh Karp. “Su esfuerzo es increíble. Los últimos años fueron tan tensos, con peleas y contratos casi firmados, suspendidos por pequeños detalles en el último minuto”.

La hija de Welles afirmo que fue la visita de Rymsza y de Marshall la llave para destrabar el conflicto. “Se necesitaba la gente correcta”, agrega. “Ellos querían hablar conmigo y solo conmigo. Hasta ahora esta película se encontraba bajo la llave de la ley francesa. Tuve la suerte de poder ayudar a protegerla. Cuando nos encontramos los tres, hablamos, nos reímos e hicimos bromas. Fue una sintonía perfecta. Me llegaron con un amor verdadero hacia el arte”. Recién a mediados de Octubre Rymsza tuvo la posibilidad de ver los rollos marcados y ordenados de forma manuscrita, por primera vez. “Lo que pude ver está en muy buena condición, sin moho o degradación alguna. Además cada rollo estaba en su caja original”.

The American Film Conservancy, una organización sin fines de lucro, también colaboro financiando los esfuerzos por poner a punto los negativos. Con la firma del acuerdo, el paso siguiente es trasladar los rollos a Los Angeles, donde veteranos del proyecto original darán inicio a la siguiente fase. “Vamos a armar un cuarto de edición y Peter Bogdanovich y yo ensamblaremos la película”, dijo Marshall. “Tenemos notas de Orson Welles. Hay escenas que no están completamente terminadas y algunas partes donde hay que agregar música. Pero lo vamos a terminar. La buena noticia es que no no va a tomar mucho tiempo debido al nivel de tecnología que existe hoy en día”.

Los orígenes del guión datan de 1937 y un tenso encuentro entre Ernest Hemingway y un joven Welles. En entrevistas, Welles describía a Hemingway como un adicto al whiskey, quien constantemente se burlaba, refiriéndose a él como uno de esos “afeminados muchachos del teatro”. Una vez, cuando Welles respondió a una de los chistes, el escritor le arrojo una silla, lo que comenzó una pelea que llegó a su fin con un brindis. Así era su relación de amor-odio. La vida del personaje principal tiene ecos de la de Hemingway: un padre suicida, el día de su muerte, su amor por España, el nombre (Jake, como el protagonista en The Sun Also Rises). Welles explora el último día de la vida ficcional de este director, antes de morir en un accidente de auto que pudo ser accidental o un suicidio.

Bogdanovich afirmó que está preparado para cargar con la promesa que le hizo a Welles en los setentas. “Casualmente se dio vuelta hacia mí, en un almuerzo, y me dijo: quiero que me prometas que vas a terminar la película si algo me llega a pasar. Yo estaba shockeado y le respondí: nada te va a ocurrir a vos”. El desafío ahora será seguir el estilo único de Welles. “Ha realizado una edición bastante compleja antes que le arrebataran la película”, explica Bogdanovich. “No sé realmente si podré aproximarme a ese estilo de edición, debido a su fragmentación e idiosincrasia. Tendremos que hacerlo lo mejor que podamos, usando el guión, las notas y lo que haya dejado”.

Visto en The New York Times

Nota editada por Matías Ant.

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