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Planos aéreos de Villa 31 para acceso a ambulancias

Un grupo de ONGs harán lo que Google Maps no hizo: dar imagen a esas zonas desplazadas, para que sus habitantes tengan más acceso a salud y atención.

 

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En las villas miserias de Buenos Aires viven unas 250.000 personas, pero no están en los mapas. Figuran como una mancha porque nunca fueron reconocidas como territorio urbanizado. Son tierras ocupadas. Ahora, una ONG se encarga de trazar estos mapas con un fin simbólico y otro práctico: para que sepan dónde ir las ambulancias y los habitantes puedan reclamar cloacas, electricidad, agua corriente.

En el corazón de la ciudad está la Villa 31, que literalmente se descuelga desde la autopista. Si uno acude a Google Maps la villa no existe. No hay nombres de calles, ni nada por el estilo. Solo una mancha con algunos cuadraditos. Y eso que allí viven al menos 40.000 personas, tantos como en una capital de provincia. El balcón más lujoso del hotel más caro de Buenos Aires da precisamente ahí. Al fondo está el espectacular Río de la Plata y debajo la villa. El terreno es público; ningún Gobierno se atreve a echar a los vecinos pero tampoco a legalizar la situación.

Lo que busca un grupo de ONG argentinas es dar visibilidad a esa realidad, asumir que son barrios como los demás, exigir que se urbanicen y ayudar a los vecinos a organizarse para reclamar mejores servicios. Avina, Wingu y ACIJ se han unido, con financiación privada, para trazar los mapas de todas las villas de Buenos Aires. “Queremos colocar estos barrios en los mapas por una cuestión simbólica pero sobre todo para que los vecinos se animen a dar visibilidad a sus problemas, a reclamar, a asumir que tienen los mismos derechos, queremos acabar con la segregación”, asegura Sebastián Pilo, codirector de ACIJ, la encargada de desarrollar el proyecto sobre el terreno.

El trabajo, que ya se ha realizado en cinco villas de Buenos Aires y se hará con todas, incluida la famosa 31, consiste en acudir con voluntarios de las ONG y con líderes locales para trazar poco a poco el mapa de cada una de las calles, las escuelas que hay dentro de las villas, los centros de salud, los comedores sociales y los lugares de reunión para identificar dónde están los problemas: falta de cloacas, de agua potable, de luz.

“No solo las ambulancias no saben dónde ir cuando hay una urgencia. Los vecinos no pueden poner una dirección cuando buscan un trabajo. Lo que estamos haciendo es tratar de mejorar la calidad de la democracia, luchar contra las desigualdades y defender los derechos humanos”, asegura Pilo. Con trabajo y dedicación, las villas estarán en los mapas. Y la realidad quizás sea mejor.

Visto en El País

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