Sociedad

Personas con discapacidad intelectual ruedan un corto

Dos miembros de la Asociación Síndrome de Down de Alicante ruedan un corto a lo ‘far west’ y aprenden a ser adiestradores para trabajar las emociones. Fueron seleccionados a través de un test para participar en el proyecto ‘Yes, they can’. Se trata de una iniciativa social propuesta por la organización de adiestradores caninos de Alicante ‘ACEA’, de Irene Pérez y Miguel Martínez.

 

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Cristian y Álex, en una sesión de interacción terapéutica canina, ya como monitores de Sara, nueva participante del proyecto ‘Yes, they can’

 

El cambio que han experimentado llega tras meses de “interacciones terapéuticas” con perros y de convertirse en los cowboys protagonistas de un corto a lo far west: Bang Bang. Uno tiene síndrome de Down; el otro, una discapacidad intelectual del 66%. Hace meses, un familiar de Cristian gesticulaba una mueca de tristeza y le preguntaba: “¿Cómo estás?”. Siempre respondía a secas con un “bien” o “contento”. Esas palabras, junto a “sí” y “no” eran prácticamente todo su vocabulario cotidiano. Nadie diría que es el mismo que ahora saluda con efusividad desde lejos. Álex, algo más hablador, era muy rígido y tenía un trato con tintes machistas; ahora, todo lo pide de una forma más educada y es más abierto con los, y las, demás.

Las “interacciones terapéuticas” con perros las hacen todos los sábado por la tarde. Los familiares son libres de quedarse en la sesión, aunque los adiestradores recomiendan que se vayan a tomar algo para quitarles presión y que estén menos cohibidos. Ellos, junto a los psicólogos, aprecian “un cambio muy grande” en el comportamiento de los participantes.

 

 

Cortos para trabajar las emociones

Los adiestradores Irene y Miguel hicieron un primer vídeo donde querían reflejar la evolución que habían hecho los participantes a lo largo del proyecto ‘Yes, they can’, para mostrar “desde el calentamiento y el contacto inicial con los perros, hasta el aprendizaje de habilidades caninas avanzadas”. Plantearon la grabación como un “regalo” para ellos y un “recuerdo”.

En cambio, el rodaje del cortometraje Bang Bang surgió de la necesidad de trabajar las emociones de los participantes. “Al principio no identificaban la alegría o la tristeza, ni cuándo un perro estaba nervioso o no. Así que hicimos talleres de emociones. Los chicos no lo pueden ver como algo para mejorar ellos mismos, sino para lograr un fin, por lo que les dijimos que era para hacer un corto en el que ellos iban a ser los actores”, explica Irene Pérez. Dado el buen resultado, rodarán otro con una nueva participante, Sara, quien llega con un problema extra: siente pánico por los perros, aunque todavía desconocen la temática del corto.

Con esta excelente idea, la integración de personas con discapacidades a la sociedad son cada vez mayores y se espera que la brecha para llegar a una integración aún más completa sea cada vez más corta. 

 

Visto en La Vanguardia

Esta nota fue editada por Nazarena Malatesta

 

Un comentario en “Personas con discapacidad intelectual ruedan un corto”

  1. Diana dice:

    ¡Me encanta! Felicidades, el corto les quedó padrísimo

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