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Paris: todos unidos en las calles contra el terror

Un millón y medio de personas salieron a la calle de París (y dos millones más en otras ciudades francesas) para expresar su deseo de paz, unidad y tolerancia. Hubo pancartas y cánticos recordando a las 17 víctimas de esta semana, y pidiendo un futuro más plural. Hay esperanza.

 

 

El presidente francés, François Hollande, la canciller alemana, Angela Merkel; el primer ministro británico, David Cameron; el presidente español, Mariano Rajoy; o los primeros ministros de Italia, Portugal, Bélgica, Grecia, o el presidente de Malí, Ibrahim Bubacar Keita: hubo abundantes representantes de peso en la capital francesa. Es que el mensaje debía ser claro y potente: no hay que tener miedo, hay que unirse, hay que salir adelante en tiempos difíciles. Especial significación tuvo la presencia del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. “Hoy somos todos ciudadanos franceses”, señaló el secretario de Justicia de Estados Unidos, Eric Holder, presente también en la capital.

Pero, además de la masiva participación, los protagonistas en la capital francesa en esta cita contra el horror han sido los supervivientes de la revista satírica Charlie Hebdo, y los familiares de los caídos. Los asistentes a la protesta no dejaron de aplaudir sin cesar al paso de esta comitiva de duelo. Médicos como Patrick Pelloux, miembro del equipo de la revista, y policías fueron homenajeados por igual, reconociendo su valor frente al peligro. Y también se reconoció a familiares de los cuatro judíos asesinados el viernes. Hubo voces para todos los credos, edades y nacionalidades; hubo un mensaje de paz.

La cifra de asistentes desbordó todas las previsiones en la fiesta de la libertad y la tolerancia. Hubo quien gritó, “Yo soy Charlie”, “Yo soy judío”, “Yo soy policía”. La marcha estalló al final como una fiesta, que avanzó hacia la plaza de la Bastilla entre banderas francesas y de países musulmanes al grito de “libertad”. La diversidad de los mensajes reflejaba la diversidad de los manifestantes. “Hemos venido con nuestros hijos porque queríamos que viviesen una lección de tolerancia”, explicó Yawougan, un togolés de 35 años, que asistió con su descendencia. “Las balas que mataron a la gente de Charlie Hebdo atravesaron también nuestro corazón. Es importante que mis hijos estén aquí también porque somos una familia de inmigrantes y no quiero que nadie nunca pueda decirles que no son franceses. Francia somos todos”, resumió, diciendo lo que muchos más piensan.

Hubo 200.000 personas en Lyon; 100.000 en Burdeos; 40.000 en Perpignan y en Saint-Etienne, y así en todo el país. A última hora, Hollande y Valls se trasladaron a la Gran Sinagoga de París, donde asistieron con Netanyahu a una ceremonia de duelo por los asesinados. Antes de comenzar la marcha, Hollande recibió a varios dirigentes de esta comunidad. “Estamos decididos a seguir viviendo nuestro judaísmo. No cederemos ante la violencia”, comentó después Roger Cukieman, presidente del Consejo Representativo de Instituciones Judías de Francia.

Así, se vivió una jornada de emoción, camaradería y deseos de prosperar, de respetar al otro sea cual sea su modo de vida. Y eso, más allá de las tensiones, las muertes y la incertidumbre, es una buena noticia, muy buena.

Visto en The Guardian y El País

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