Buen Samaritano

“Pancheros del Papa” donan lo recaudado a Cáritas

Se trata de vendedores voluntarios que ofrecen el alimento en pleno centro porteño y luego hacen llegar toda la recaudación a Cáritas Argentina y a un monasterio, inspirados por el ejemplo de Francisco. Son, además, furor entre los turistas.

 

 

“Todo empieza por la simple propuesta del Papa de invitar a la población a salir a la calle, a ayudar. Entonces pensamos una forma en la que nosotros nos queremos comunicar con ellos. Y en una de esas sobremesas en la parroquia, por septiembre del año pasado, comenzamos a jugar con el alimento y el apodo de Francisco. A eso le sumamos que el pancho es muy porteño, práctico, económico y está presente en toda la comunidad”, cuenta Juan Carlos Desseville (46), uno de los iniciadores del proyecto y asesor en comercio exterior y director de la empresa que lleva su apellido.

Noticia relacionada: Comitiva argentina de judíos, musulmanes y cristianos viaja a Vaticano e Israel llevando paz

Así, asociando a Francisco con el pancho (y jugando con el típico apodo popular para los Franciscos), Desseville, junto a Victoria Di Francesca (35) y Darío Piñón (35), lanzaron la iniciativa sin mucha ambición. De a poco fue tomando forma y desde hace 10 días es una realidad: en pleno centro porteño, un grupo de católicos y voluntarios venden panchos en un carrito que lleva la imagen del papa Francisco. Todo lo que recaudan lo donan a Cáritas y a un monasterio.

La venta de los panchos de Pancho, que empezó el 13 de febrero, es un éxito. Cuestan 10 pesos y por día comercializan entre 180 y 200. Los tres artífices de este proyecto solidario, en compañía de otros católicos que habitualmente se reúnen en la parroquia Asunción de la Santísima Virgen de Flores, lo hacen como una forma simpática para acercarse a la gente, en nombre de Francisco. Uno de sus amigos conformó el carrito y ellos, como voluntarios, compran la mercadería y venden el producto.

 

Buendiario-puesto-pancho-solidario-papa-francisco-bs-as

Los voluntarios trabajan inspirados por el Papa

 

El carrito está ubicado en San Martín 780, esquina Córdoba, sobre uno de los muros laterales del monasterio de Santa Catalina, lugar al que destinan parte de lo recaudado. De lunes a viernes, entre las 11 y las 18, las gigantografías del Papa – con la leyenda “Dígale sí a Francisco, dígale sí a Pancho” – acompañan al puesto. Como la calle es peatonal en todo momento hay gente que se acerca. Y con cada venta, los voluntarios entregan una estampita con la frase mencionada y la imagen de Francisco.

Noticia relacionada: El Papa llama a reformar la Iglesia y generar más inclusión para los pobres

“Estamos acá porque la pata fundamental de este proyecto es el rector del monasterio, el padre Gustavo Antico. Es un lugar al que queremos ayudar porque funciona como un centro de atención espiritual y porque necesita un mantenimiento importante. Y también a Cáritas”, explica Desseville.

Di Francesca, que trabaja en una empresa importadora y exportadora de productos eléctricos y forma parte del departamento de Desarrollo de Fondos de Cáritas, dice que los turistas les piden fotos y los filman con sus celulares. Y que mucha gente entendió la propuesta y hasta les cuentan sobre los inconvenientes por los que atraviesan. “Eso nos hace bien”, comenta Juan Carlos, esposo de Victoria. En medio de ese panorama, Piñón, estudiante de Ingeniería en Seguridad e Higiene, es quien vende los panchos, y los tres son muy felices, ayudando al prójimo.

Visto en Clarín

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Buenas noticias relacionadas