Deporte

Pacientes de polio en Nigeria se curan gracias al fútbol

Los supervivientes de dicha enfermedad, aún habitual en el norte del país africano, encontraron un reducto de libertad en el “para-soccer”, una versión adaptada del fútbol que les da alegría y fuerzas.

 

 

Abdul se prepara bajo los palos. Salta, se estira para atrapar la bola, su cuerpo se desliza por la cancha. Como aquero, él no necesita un monopatín para moverse, tan sólo mantener el equilibrio con la única pierna que no tiene afectada por la polio. Joven estudiante de ciencias, Abdul compagina los estudios con el para-soccer, fútbol para discapacitados, para apoyar a su familia, ya que por ese labor recibe 250 dólares mensuales. Al igual que muchos de sus compañeros, contrajo la polio cuando era muy pequeño.

Nigeria fue durante muchos años una de las mayores reservas mundiales de la polio, junto con Afganistán y Pakistán. Pero un nuevo horizonte se vislumbra en el país africano. Si en este julio de 2015 no se dan nuevos casos, el país será declarado libre de polio, aunque para que lo sea definitivamente tendrán que pasar aún otros dos años sin nuevos brotes. “Por primera vez en años, los enfermos de la polio han disminuido hasta llegar a cero. El año pasado se registraron seis, éste ninguno”, indica Boniface A. Igomu, el Coordinador Nacional del Programa de la polio de Rotary internacional.

Abdul vive en el extrarradio de Kano, capital del Estado del mismo nombre en el noreste del país. Gayaw es su barrio, una zona pobre en donde el asfalto, como otras tantas facilidades básicas, todavía no ha cubierto las polvorientas calles. A escasos metros de la cancha de fútbol, un pequeño cobertizo sirve de gimnasio improvisado para nigerianos con movilidad reducida. En un lateral, un dibujo en la pared acompaña el espíritu de superación que envuelve el lugar: “Sin dolor, no hay victoria”. Sanusi, de 33 años, lleva seis en el equipo. “El para-soccer es un deporte que requiere mucha dedicación. Tenemos que estar en forma para poder jugar” explica.

El para-soccer es una reducto de libertad. Ahí los problemas desaparecen, entre la continua sinfonía que crea el monopatín, la pelota de fútbol y el asfalto. En 1998, Misbahu Lawan Didi creó este deporte en el Centro de Rehabilitación de Marina en Lagos y, hasta la fecha, se ha convertido en una referencia en Nigeria y su práctica se ha extendido a otros países africanos. El equipo de fútbol profesional juega ligas nacionales con otros equipos de supervivientes de la polio y también internacionales contra Níger, Camerún y Ghana. “El fútbol está en el ADN de los nigerianos”, aseguraba el año pasado el entrenador Ibrahim, un nigeriano que lleva 18 años al frente de los entrenamientos. “El para-soccer les da la oportunidad de superarse y hacer que vuelvan a creer en ellos mismos”, agrega.

Ante la dificultad de adquirir las sillas necesarias para jugar, Abdulhahi Lawna decidió abrir un taller para fabricarlas. Antiguo jugador de para-soccer, ahora pasa su tiempo dando una oportunidad a supervivientes de la polio. “Yo solía jugar en el equipo y un día me ofrecieron la oportunidad de abrir el taller. Me prestaron el terreno y me facilitaron dinero. Es necesario apoyar a los supervivientes; no con caridad sino con formación y empleo”, explica Abdulhahi. Y que esto ocurra en el país más poblado de África (y la segunda economía del continente africano) es alentador, da a pensar de que hay un futuro más próspero para el continente.

Visto en El País

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