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Nebraska, estado conservador, elige abolir pena de muerte

Se trata del primer estado conservador de Estados Unidos desde 1973 que vota la abolición de la pena máxima. Se acaba así una nefasta tradición de castigos inhumanos para los criminales.

 

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Hacía más de cuatro décadas que un estado norteamericano de los llamados conservadores no se planteaba un cambio así de prácticas legales. Se acabó la pena de muerte en ese estado y se dejó sin validez un veto del gobernador Pete Ricketts que siguió vigente por décadas. De ahora en más, el crimen se paga con prisión, no con muerte.

Fueron años de debates que llevaron a esta decisión. El estado siempre se mostró severo respecto a las fallas humanas, pero esta vez una coalición de liberales, grupos religiosos y conservadores moderados logró sobreponerse a los rigurosos penalistas. El debate fue tanto ideológico como pragmático, dado que no se matan prisioneros desde 1997; pero primero hay que llegar a un acuerdo teórico antes de pensar en cualquier práctica.

Nebraska fue el primer estado norteamericano en adoptar la inyección letal, en 2009. Su corte suprema había dictado la silla eléctrica inconstitucional, pero eso no impidió debates, en torno al valor de la vida, del perdón y del error, con un trasfondo religioso. “Estamos en contra de la pena de muerte porque va contra la vida y pone en riesgo a inocentes y porque es fiscalmente irresponsable, ya que cuesta millones de dólares más el sistema carcelario”, dijo Marc Hyden, uno de los representantes de agrupaciones opuestas a la penalidad mortal.

El debate de fondo es que la pena de muerte es inmoral y que no es eficiente a la hora de disminuir la criminalidad. Fue Ernie Chambers, uno de los legisladores más viejos del estado y el primer afroamericano en llegar a ese cargo, el más histórico combatiente contra la pena de muerte. Su lucha, finalmente, consiguió aliados, y desde 2012 a esta parte más voces pidieron un cambio legal. El punto culminante fue la semana pasada, cuando 32 de los 49 senadores que votaron mostraron su apoyo a la nueva ley, que deja de lado el castigo más radical.

“Esta es la última vez que le doy al estado el derecho de tomar una vida”, dijo el senador Tyson Larson en medio del acalorado debate que condujo a la decisión final. Se habla ya de Nebraska como el primer escalón en un largo y novedoso camino para Estados Unidos, el cambio de mentalidad para toda una parte del país que sigue viendo a la muerte como una solución. “Nebraska no es única, los argumentos que aquí se usaron resuenan en todo el país”, concluyó Larson, y quizás este sea el comienzo de una nueva era más razonable en el gran país del norte.

Visto en The Atlantic

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