¿Es o No es?

Nada como un psicópata para lidiar con ataque nuclear

El gobierno británico consideró seriamente contratar a personas mentalmente inestables para conservar el orden social en caso de bombas atómicas. ¿Es bueno integrar laboralmente a gente que sufre trastornos mentales o es un plan que no beneficia ni a los psicópatas ni a la sociedad?

 

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A veces la respuesta está en el lugar menos pensado…

 

Ciertos planes secretos nos chocan cuando salen a la luz. Hay veces en las que las autoridades nacionales, que deberían guiarse por la razón y el sentido común, muestran signos de locura, de que están leyendo la realidad con una mira poco ortodoxa. Y hablando de locura, los Archivos Nacionales Británicos revelaron esta semana un plan de comienzos de los ochentas donde el gobierno británico determinó que la mejor idea en caso de ataque nuclear era… contratar a psicópatas para que conserven el orden social. Así es: dar trabajo a personas mentalmente enfermas, lo cual a priori no suena mal, si no fuera que se les pide algo de difícil realización hasta para una persona cuerda.

En 1982, las autoridades inglesas llevaron a cabo una serie de entrenamientos con fines bélicos, donde la premisa era que el país era atacado por 300 megatones de armas nucleares en un período de 16 horas. En dichas prácticas participaron civiles, policías, bomberos, personal militar de emergencia y otros oficiales del gobierno, como parte de una dinámica llamada “Operación Regeneración”. Hasta aquí nada de buenas noticias, salvo por la idea de Jane Hogg, una científica británica, que propuso que las mejores personas para mantener la calma en ese escenario eran personas mentalmente inestables, una novedosa forma de inclusión social.

“Uno por ciento de la población son psicópatas. Estas son las personas que se espera que no muestren efectos psicológicos en caso de ataque, en las comunidades que sufran pérdidas más severas”, escribió Hogg en su reporte. Alegó que, debido a su daño emocional previo, los psicópatas sienten menos desesperación, pérdida de esperanza y extrañeza de la normalidad en caso de stress que el promedio de los ciudadanos.

Hogg explicó que estas personas mentalmente enfermas serían buenos reclutas en casos de crisis porque “no tienen sentimientos hacia otras personas, ni código moral, y suelen ser muy inteligentes y lógicos”. Aparentemente, algún oficial se mostró escéptico, sugiriendo que estos hombres y mujeres podían ser también peligrosos, pero Hogg resultó muy convincente, y el plan se mantuvo. Por suerte, nunca hubo un ataque nuclear y por lo tanto no pudo llevarse a cabo. Lo que sí se realizó en 1984 fue Threads, una serie de la BBC que ponía en práctica ese plan y que hoy es todo un clásico.

¿Qué opinan? ¿Es una buena idea incorporar a personas mentalmente inestables de formas novedosas o es mejor preservarlos y cuidarlos para que puedan sanar?

Visto en The Independent

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