Sociedad

Mujeres iraníes encuentran liberación en el parkour

Un parque de Teherán es el lugar elegido por cientos de jóvenes mujeres que decidieron desafiar las estrictas normas sociales islámicas. Entre saltos, giros y piruetas confiesan sentirse más libres que nunca.

 

 

No deja de ser un país conservador, tanto religiosa como socialmente. Pero estas chicas, obligadas a usar el velo, decidieron romper con tanta discreción y divertirse. Ser libres, al menos por un rato. El parkour, ese deporte de origen francés por el cual uno avanza en línea recta y se enfrenta a todos los obstáculos que se aparecen, combina acrobacias y gimnasia, una forma ideal de lidiar con el stress y de rebelarse contra la opresión.

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“Como mujer, es complicado hacer lo que uno quiere”, explica Maryam Sedighian Rad, la profesora del grupo, que además tiene un Master en Psicología. Tanto ella como sus alumnas usan el hiyab, el tradicional manto que cubre la cabeza y parte del cuerpo de las mujeres en el mundo islámico; incluso tienen un guardaespaldas masculino, que las protege de visitas masculinas indeseadas y hasta de la policía, pero no por eso dejan de hacer lo que las hace felices.

 

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El deporte ofrece a estas mujeres diversión, peligro y riesgo, algo que en sus vidas cotidianas tienen vedado. En Irán ha crecido mucho su práctica, y no sólo entre los jóvenes. El grupo coordinado por Sedighian Rad ya alcanza la centena, apoderándose de la plaza, ante la vista de todos. “Nunca retroceder”, es el logo del parkour, y a ese mensaje se atienen estas valientes iraníes.

El entrenamiento tiene lugar tres veces por semana, y Sedighian Rad ha empezado además grupos de mujeres en tres complejos a puertas cerradas. “Tenemos problemas pero lidiamos con ellos porque amamos el parkour”, explica la profesora. Entre sus alumnas hay muchas adolescentes, que cumplen con las normas pero no dejan de hacer lo que quieren. “Uso el hiyab, sí. Puede incómodo pero también me sirve cuando hace frío, para taparme”, explica Helia Goharbavar, de 16 años.

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“Había cosas que al principio no podía hacer, pero ahora practico cualquier salto, y el parkour me ayudó a darme cuenta de que soy capaz de hacer lo que sea, de vencer a cualquier obstáculo”, narra Sedighian Rad, quien reconoce que el deporte “me hace sentir libre”. Sus jóvenes alumnas reconocen que la disciplina les permite lidiar con su vida cotidiana, con las tensiones sociales. “Practicar parkour demuestra que, a pesar de ser mujer, no estás obligada a quedarte en casa”, completa Shoari Goharbavar, otra de las asistentes a las clases.

 

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En Irán no están permitidas las actividades mixtas entre hombres y mujeres, y por eso también son criticadas. “Nos dicen que no es un deporte para chicas, que debemos ir a tejer, que la actividad física es para hombres”, cuenta Sedighian Rad, que cuenta con el apoyo de un grupo masculino de parkour, para que nadie las moleste. Y así las chicas practican, se ejercitan y se ganan su libertad, a base de valor y determinación.

Visto en AFP

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