Buen Samaritano

Mujer inicia cadena de favores que llega a 55 personas

Hermosa reacción en cadena la que se produjo en Massachusetts: en una pequeña cafetería local, un cliente le invitó el pedido a una mujer. Ella, conmovida, pagó la orden de quien le seguía en la cola, y así se continuó la cadena de generosidad, hasta llegar al gratificante número de 55 clientes que invitaron la consumición a otro conciudadano.

 

 

Eileen Taylor, de Amesbury, se dispuso a hacer su parada habitual por Heav’nly Donuts, cafetería del pueblo, cuando ocurrió algo extraño. “Había una mujer delante mío en la cola, y cuando voy a pagar me dicen que ella ya pagó mi consumisión. Genial, me dije, fue totalmente inesperado”, narra Taylor. Entonces, supuso que a ella le correspondía hacer lo mismo, y aún si sólo había pedido un café, gustosa pagó los 12 dólares de la cuenta del siguiente cliente.

“Sabía que mi marido me mataría si se enteraba porque hace poco me quedé sin trabajo”, comenta la mujer, quien de todos modos continuó la cadena, aún sabiendo que contaba con poco dinero. “Jamás imaginé que ocurriría lo que ocurrió: la cosa siguió, cada auto que paraba a pedir le pagaba al siguiente, y a partir del auto número 15 empecé a notificar a los clientes de lo que estaba pasando”, cuenta Wendy Clement, manager del local. “Podés simplemente pagar por tu café o continuar la cadena, es tu elección”, dice que les comentaba a cada nueva persona que se sumaba a la cadena. En total, fueron 55 los clientes que prolongaron la cadena de buenas acciones, sin interrupciones. “¡Fue una locura!”, exclama la administradora, sorprendida.

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Nadie podía entender el motivo de tanta generosidad, pero se estableció un nuevo récord de “cadena de favores”, como se suele llamar a este tipo de acción. Pero resulta que no es sólo cosa de un pueblito en Massachusetts: esta costumbre viene atravesando los EE.UU., incluso en tiendas grandes como Starbucks. Y más atrás aún: en Nápoles, hace un siglo atrás, esta práctica se conocía como “caffe sospeso”, o “café pendiente”, como ahora se conoce en la Argentina, España, Francia y otros países del mundo.

 

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El sitio donde todo empezó

 

Lo conmovedor es que la cadena de favores de Amesbury terminó no porque alguien se negara a invitar al siguiente, sino porque, simplemente, ya no había más clientes en la fila. La generosidad y la felicidad, parece decirnos la noticia, están ahí, al alcance de un favor.

Visto en NY Daily News

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