Buen Samaritano

Monja salva a 22 niños de un hogar de un incendio

Mientras dormían, un cortocircuito provocó un fuego incontrolable. Y la hermana Rosa Belaber los rescató de las llamas.

 

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Por su sencillez y por el amor que siempre entregó a los demás como encargada de un hogar donde viven 22 chicos muy humildes, en Santiago del Estero, la monja vicentina Rosa Belaber ya era muy querida por toda la comunidad. Pero ahora, luego de rescatar a los niños y salvarlos de morir quemados, mientras se incendiaba el hogar en el que viven, se convirtió en heroína.

La monja es la encargada general del complejo Santa Rosa, donde se encuentra el hogar Santa Catalina, que depende del Obispado de Añatuya, en la ciudad del mismo nombre, al sur de Santiago del Estero. Allí los chicos tienen un techo y reciben comida, ropa y apoyo escolar. El hogar está a cargo de las “Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul”, más conocidas como hermanas vicentinas.

La noche del sábado 10 de octubre, mientras la hermana Belaber descansaba, sintió un olor extraño y se despertó. Un cortocircuito en la pieza de los varones había provocado un incendio.
Uno de los chicos sintió que algo caliente le quemaba el brazo y se despertó. Era como una brasa, una parte del techo quemado había caído sobre él.

Los chicos se encontraron con la hermana Rosa en el pasillo, que les gritaba: “Corran se está prendiendo fuego la casa”. La hermana fue llevando a los chicos hacia la sala de juegos. Corría y gritaba entre el humo y la oscuridad. No había luz y eran cerca de las 12 de la noche.

Cuando lograron salir al patio, se dio cuenta que faltaban dos chicas del grupo. “En un acto de increíble valentía, en medio de las llamas y el techo que empezaba a caer, llegó hasta el cuarto de las niñas y logró sacarlas. Las dos estaban ahí paralizadas por el miedo”, contó Catalina Hornos, presidenta de la organización Haciendo Camino, que colabora junto a otras instituciones en la mantención de los chicos.

Luego llegaron los bomberos y gente de la comunidad a ayudar. Los chicos fueron trasladados al hospital y estuvieron unas horas en observación, sanos y fuera de peligro.

La comunidad de Añatuya respondió de manera ejemplar. Apenas unas horas después del incendio, ya se habían recibido donaciones de ropa, juguetes, sabanas, colchones y todo lo que los niños necesitaban. Los primeros días los chicos fueron alojados en casas de familias y actualmente están compartiendo espacios con la residencia estudiantil de adolescentes que tiene el complejo.

Catalina dijo que “las hermanas vicentinas son un ejemplo de entrega para todos los que nos dedicamos a la acción social. Ellas dedican su vida a servir y cuidar a los más pobres y siempre lo hacen con una sonrisa”.

La asociación Haciendo Camino inició una campaña para colaborar con la búsqueda de fondos para la reconstrucción del hogar. Se puede colaborar completando un formulario en la pagina www.haciendocamino.org.ar o por transferencias o depósitos bancarios. Teléfono de contacto: (011) 5199-6482 (de lunes a viernes) o al celular 03844-15490011. Mail: urgente@haciendocamino.org.ar

 

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