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¡Millonaria beca para estudiar la inmortalidad!

Ni siquiera una donación multimillonaria garantiza el cielo, pero sí puede ayudar a entender mejor el aspecto espiritual de la vida eterna: la John Templeton Foundation, de Pennsylvania, donará cinco millones de dólares al profesor de Filosofía John Martin Fischer, de la Universidad de Riverside, para que junto a su equipo estudie el más allá desde un aspecto científico. Fischer a su vez repartirá una parte importante del monto a estudiosos en el tema alrededor del mundo.

 

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El profesor Fischer, a cargo del dinero y del saber

“Vamos a ser muy cuidadosos en documentar las experiencias cercanas a la muerte y otros fenómenos, tratando de descubrir si son atisbos plausibles de una vida en el más allá o son ilusiones biológicamente inducidas. No vamos a gastar dinero en estudiar reportes de secuestros alienígenas”, aseguró el profesor John Martin Fischer, en la declaración de principios del grupo de investigación.

El dinero al que se refiere es una beca de U$S5 millones: una suma poco habitual para proyectos académicos en filosofía o ciencias “blandas”, mucho menos dedicados a una materia tan controvertida –y hasta ahora poco demostrable- como la existencia de vida tras la muerte. O el cielo y el purgatorio, el karma, la reencarnación, la posibilidad del hombre de vivir para siempre: todos temas que contemplarán el llamado “Proyecto Inmortalidad”.

Así lo bautizó Fischer – un reconocido filósofo con cargo de Profesor Distinguido en la Universidad de California en Riverside, que en el pasado ha teorizado sobre el libre albedrío, la responsabilidad moral y los dilemas éticos -, a quien se le concedió el financiamiento millonarrio que durará hasta junio de 2015 e involucrará a científicos, filósofos y teólogos de todo el mundo.
Bastó que se diera a conocer el Proyecto Inmortalidad para que los mensajes empezaran a llegar. “Hay mucha gente que nos contacta con historias, que son reales e importantes para ellos y sobre las que quieren que hagamos investigación”, comentó Mitchell-Yellin, encargado de revisar esos mensajes.

Según señala, el interés milenario por entender qué ocurre tras la muerte ha sido abordado por la literatura, el cine y la teología, pero nunca ha estado en el centro de un proyecto académico de esta envergadura.”Estamos buscando gente que estudia temas como longevidad, creencias interculturales sobre el más allá, o cómo esas creencia pueden afectar conductas y otros temas parecidos”, señala Mitchell-Yellin.

La pregunta, sin embago, es: ¿cómo trazar la raya entre lo científico y lo esotérico? Para los investigadores hay una primer premisa: tiene que haber una hipótesis susceptible de verificación empírica. “Por ejemplo, se puede medir cómo afecta la conducta cotidiana el hecho de creer en una vida posterior o estudiar el comportamiento económico de un individuo sobre la base de si cree o no en la eternidad”, ejemplifica el filósofo Micthell-Yellin.

Las propuestas se relacionan con la biología, como observar especies capaces de regenerarse a sí mismas, o con la neurofisiología, estudiando casos cercanos a la muerte; incluso hay propuestas sociológicas, comparando cómo diferentes culturas se relacionan con la vida eterna: ¿por qué los estadounidenses que dicen haber tenido una visión post-mórtem hablan mayoritariamente de un túnel iluminado, mientras que los japoneses dicen ver un jardín?

“Quizás hay un modo de inmortalidad que es parte del universo físico que aún no podemos entender”, señaló Mitchell-Yellin en una entrevista, a su vez que narra una de las hipótesis con las que trabajan hoy en día: “Hay teorías que sugieren que habrá una explosión de inteligencia relacionada con el desarrollo de tecnologías en las próximas décadas. Una vez que esta explosión se concrete, podremos quizás alcanzar la inmortalidad a partir de hacer un upload del contenido de nuestra mente a supercomputadoras”.

Visto en VICE

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