¿Es o No es?

Médicos reinventan concepto de “muerte” para salvar vidas

Doctores de la Universidad de Pittsburgh han comenzado a testear un nuevo procedimiento en heridos de bala, donde suspenden a los pacientes en un estado entre la vida y la muerte para revivirlos. ¿Es bueno que los médicos lleven al paciente al borde de la muerte para, paradójicamente, salvarlo, o deberían atenerse a métodos más tradicionales?

 

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Los médicos, reinventando el límite entre vida y muerte

 

El doctor Samuel Tisherman, cirujano del Centro Médico Presbiteriano de la Universidad de Pittsburgh, es el más férreo defensor del nuevo método, aunque prefiere no llamarlo animación suspendida – como se ha dado en nombrarlo en el ambiente académico – porque “suena demasiado a ciencia ficción”. En cambio, el doctor y sus colegas prefieren llamarlo “resucitación y preservación de emergencia”.

¿De qué se trata? Básicamente, ante un paciente herido de alto riesgo, se reemplaza la totalidad de su sangre por una solución salina fría, para inducirle hipotermia. El experimento fue probado en cerdos, en el Hospital de la Universidad Ann Arbor, Michigan, para lidiar con severas hemorragias y resultó todo un éxito: las heridas cicatrizaron y la solución salina fue nuevamente reemplazada por sangre. Los corazones de los cerdos volvieron a funcionar normalmente y no mostraron efectos cognitivos ni físicos posteriores.

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“Luego de esos experimentos, la definición de lo que es la muerte cambió para nosotros”, explicó el cirujano Peter Rhee, que reinventó el procedimiento pensado para humanos. “Todos los días debo dar por muertas a personas que sé que no están realmente muertas, a pesar de no tener pulso ni actividad cerebral. Sé que podría suspenderlas en ese mismo momento, y tal vez revivirlas. Es frustrante saber que hay una solución y no poder aplicarla”.

Para que el método se apruebe en humanos, los mismos deberán haber sufrido paro cardíaco luego de una herida de bala o cuchillo, y deben tener menos de 7 por ciento de chances de sobrevivir. En vez de intentar reavivar el corazón del paciente, se cambiará su sangre por solución salina fría, tanto hacia su corazón como hacia su cerebro. En 15 minutos, la solución abarca todo el cuerpo del paciente, evitando reacciones metabólicas, lo cual permite a las células sobrevivir sin oxígeno. La sangre volvería al cuerpo del operado una vez tratadas las heridas y, en caso de que el corazón no volviese a funcionar solo, se practicaría la resurrección.

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La pregunta que un procedimiento así suscita es si es válido que la medicina juegue de ese modo con los límites entre la vida y la muerte, empujándolos, aún si es con una buena causa. ¿No implica jugar un poco a Dios, llevar a un cuerpo más cerca de la muerte, para luego revivirlo, como si se tratara de un Frankenstein? No por nada los médicos hablan de ciencia ficción cuando se menciona la “animación suspendida”. “Estamos intentando salvar vidas, no enviar gente a Marte”, dice, tajante, el doctor Tisherman, quien tampoco tiene todas las certezas.

“¿Podemos estar varias horas sin flujo sanguíneo? No lo sé. Tal vez de aquí a algunos años alguien descifre cómo se hace, pero aún no está claro, va a llevar tiempo”, afirma el experimentado cirujano, poniendo en duda en un punto el procedimiento y su potencial éxito.

¿Qué opinan? ¿Es bueno que los médicos lleven al paciente al borde de la muerte para, paradójicamente, salvarlo, o deberían atenerse a métodos más tradicionales?

Visto en Rawstory

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