Ciencia

Logran producir plantas en laboratorio para reforestar

Sin utilizar semillas, el Centro de Excelencia en Productos y Procesos de Córdoba comenzó a producir especies nativas a partir de técnicas “in vitro”. El objetivo es obtener plantines para hacer frente al desmonte y a los incendios.

 

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El año pasado se incendiaron más de 100.000 hectáreas en Córdoba, buena parte de ellas estaban cubiertas de bosque nativo. Según un relevamiento de la ONG Guyra, también se desmontaron 3.821 hectáreas. Algunas plantas de ese bosque se perdieron para siempre; la reforestación es indispensable para conservar las especies nativas y también para evitar que esas zonas sin vegetación se erosionen y transformen en desiertos.

Por eso, el Centro de Excelencia en Productos y Procesos (Ceprocor), ente autárquico de la Provincia, se puso manos a la obra. Frente a la escasez de semillas autóctonas y la dificultad para lograr plantines de algunas especies, apelaron a la biotecnología y al cultivo “in vitro” de plantas a partir de trocitos de una planta madre.

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“En tres meses y a partir de las yemas que tiene una sola planta, podemos producir cien individuos de calidad”, asegura Lorena Palacio, bióloga a cargo del laboratorio. “Cualquier parte de un vegetal tiene la capacidad para generar una planta entera. Eso no ocurre en los animales. Pero deben estar en un medio adecuado. Hay que crear una receta para cada especie”.

La receta es la clave. Los investigadores colocan la yema de una planta en un caldo de cultivo que incluye macronutrientes (nitrógeno, fósforo y potasio), micronutrientes (hierro, calcio y otros) y fitohormonas (auxinas y citocininas) que estimulan la formación de las raíces, el tallo y las hojas. Hay que saber bien qué y cuánto mezclar de cada uno. Todo se realiza en recipientes y ambiente esterilizados para garantizar que las plantas no enfermen y sean de buena calidad. De esta forma se obtienen plantines de hasta 10 centímetros.

Cada receta es diferente según la especie e incluso varía según la zona de dónde es la especie. “Una peperina de Punilla no será igual que una de San Luis”, ejemplifica Palacio. Sigue un proceso de aclimatación, donde se pasa a los plantines a tierra pero en el laboratorio. Con esta técnica, se ha logrado la micropropagación de peperina, poleo, té pampa, Marcela, hierba del pájaro (tomillo del campo), muña-muña y palo amarillo.

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“En invierno es difícil reproducir plantas en vivero porque se mueren. Esta técnica lo permite y además se puede lograr plantines más rápido que con la técnica tradicional”, señala la bióloga, cuyo trabajo apunto a reforestar las sierras y el norte de Córdoba. El laboratorio funciona dentro del vivero escuela de Ceprocor, que también está creando un banco de semillas, para que se puedan guardar a futuro y conservar especies nativas.

Visto en La Voz

Agradecemos a Perla Wior por enviarnos esta noticia.

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