Deporte

La última magia es el yoga en la nieve… o “snowga”

Si creían que el yoga había agotado sus posibilidades de expansión, no. Lo ha logrado de nuevo, fue un paso más lejos, y se alió con esa textura mágica y abismal llamada… nieve.

 

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Han fusionado al yoga con la marihuana, con los perros, con el karaoke y con los patines. Pero ahora la unión es con el agua helada, más conocida como nieve. El “nievoga” (o “snowga”, como se lo llama en inglés) se practica a temperaturas heladas, que en un principio parecería contraproducente si pensamos que el estiramiento se trata de entrar en calor. Pero claro, esto es más parecido al ski o al snowboard, de alguna manera.

Es en Bozeman, Montreal, donde este invierno del hemisferio norte explotó la tendencia. Una compañía llamada Flow Outside comenzó una clase dos veces por semanas. Los participantes se deslizan por la nieve para llegar a la clase para entrar en calor y luego practican yoga durante media hora, con una sesión de ski camino de retorno. Esta tendencia también se dio en lugares de Estados Unidos, como el Stowe Mountain Lodge en Vermont o el Finger Lakes Yoga Escapes en Canandaigua, Nueva York, donde próximamente empezarán a hacerlo de noche, con linternas.

Los yoguis parecen extasiados con la nueva tendencia, y no tardaron en aparecer adminículos acorde, como palas o abrigos. “Yoga y nieve suena a oxímoron, pero no, uno entra en calor. Hubo momentos en los que tuve que abrirme el abrigo y sacarme los guantes de tanto ejercicio”, comentó Laurie Riedman, una relacionista pública muy compenetrada con la movida.

 

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“A la gente le apasiona practicar el yoga al aire libre, porque va con todo”, comenta Carin Gorrell, editora en jefe del Yoga Journal. Y es que la idea surgió cuando los guías turísticos vieron a las mujeres en las excursiones comenzar a hacer poses de yoga espontáneamente, luego de una larga caminata. Quienes lo probaron dicen que es como “meditar en movimiento”. Y Anne Anderson, instructora de ski, dice que el yoga ayuda a sus alumnos a mejorar su respiración mientras bajan la montaña.

No es extraño que haya poses de yoga que se asemejan a movimientos del ski. Y los estudiantes de ski aprenden a distribuir mejor su peso cuando aprenden a través del yoga. Y de paso se aprende a distribuir la fuerza, ideal para toda actividad en la nieve. “El yoga mejora la flexibilidad de la gente para que puedan estirarse y llegar a sus botas”, explica Anderson. “La nieve desafía tu equilibrio, y además está el viento. Uno tiene que trabajar otras partes del cuerpo para mantener el asana”, comenta Jen Brick DuCharme, propietaria de Flow Outside.

“Afuera, la clase es más lúdica y la gente interactúa más que sobre un mat”, relata DuCharme. Claro, con la nieve todos juegan, y caer no es un problema. Es solo parte del juego.

Visto en The New York Times

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