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La película más pequeña del mundo, hecha con átomos

El libro Guinness de los récords consideró a esta película, llamada “A Boy and His Atom” (Un niño y su átomo), la más pequeña del mundo. Se trata, claro, de una animación hecha con átomos.

 

La película dura un minuto y muestra a un niño compuesto de átomos que se encuentra con un átomo solitario, del cual se hace amigo y con el que juega como si fuera una pelota. El niño luego se balancea en un trampolín hecho de átomos, lanza al átomo original al cielo y allí este se convierte en el logo de la empresa que está detrás de todo esto: IBM.

La cuestión es que científicos de IBM en San José, California, han descifrado como manipular átomos individualmente, a través de un microscopio que pesa dos toneladas y que funciona a una temperatura de menos 268 grados Celsius. En el mundo de la física y la nanotecnología, se trata de un enorme avance y, en sus orígenes, fue causa de que dos inventores de IBM ganaran el Premio Nóbel de Física en 1986.

A través de una computadora, los investigadores manipularon una pequeña aguja que se mueve sobre una superficie de cobre, la cual se mueve a una distancia de un nanómetro (una millonésima de millón de metro) de cada átomo, haciendo que estos se muevan. Así fueron moviendo cada átomo, cuadro a cuadro de la animación. La película se compone de 242 fotogramas realizados con ese método, y fue necesario no uno, sino dos microscopios de esa dimensión. A su vez, se han magnificado a los átomos unas cien millones de veces de su tamaño original.

¿Y por qué usa IBM átomos para hacer animaciones? Probablemente porque todo en las computadoras se vuelve cada vez más pequeño. Según la Ley de Moore – cuyo nombre deriva del cofundador de Intel, Gordon Moore – los chips tienden a reducir su tamaño cada 18 a 24 meses. Del mismo modo se reduce el espacio necesario para almacenar unidades individuales de información. Según IBM, se necesitan un millón de átomos para almacenar data, pero en el futuro el número se seguirá reduciendo, tal vez hasta llegar a la decena de átomos. Al llegar a ese punto, será necesario pode manipular átomos individualmente con gran precisión. Y de ahí que esta tierna obrita de arte sea bella en sí misma, pero esconda también el secreto a ciertos avances tecnológicos del futuro.

Visto en All Things D

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