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La OTAN retira formalmente sus tropas de Afganistán

Después de más de 13 años de controlar el territorio y la seguridad del país, el conglomerado de países oficializó el fin de la misión que comenzó en diciembre de 2001. Tiempos de paz y libertad.

 

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Campbell, a cargo de la ceremonia que puso fin a la presencia extranjera.

 

Poco a poco, tropas, soldados y hasta la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán de la OTAN (ISAF) dan por terminada su misión. En un pequeño acto realizado en el cuartel general de la ISAF en Kabul, el comandante del contingente de la OTAN, el estadounidense John F. Campbell, enrolló la bandera de la fuerza internacional, la guardó y prometió: “Hoy es el fin de una era y el comienzo de una nueva”.

Campbell habló frente a representantes militares de algunos de los 48 países que contribuyeron al contingente de la OTAN en Afganistán, y puso el énfasis en la necesidad de que la paz sea una realidad. Por su parte, el consejero de seguridad nacional del Gobierno afgano, Hanif Atmar, también prometió preservar la memoria de quienes murieron en nombre del deber en territorio afgano.

El acto simbólico finaliza un período empezado en diciembre de 2001, y concluye una retirada que empezó hace tres años, cuando la ISAF comenzó a desarmar sus frentes. En las últimas semanas, apenas un puñado de los 350.000 soldados internacionales quedaban en el aún convulsionado país. Ahora, es el momento de que la presencia militar ceda presencia al cuerpo civil.

9.800 militares estadounidenses permanecerán en Afganistán en 2015, pero para prestar asesoramiento y equipamiento a las fuerzas de seguridad afganas. Un tratado llamado Acuerdo sobre el Estatus de las Fuerzas de Seguridad establece que 4.000 militares de otros países de la OTAN podrán seguir en Afganistán pero que no actuarán en operaciones de combate de ningún tipo.

Aún falta mucho para que Afganistán pueda vivir en completa paz; la violencia, la desconfianza política y la inestabilidad económica y social son moneda corriente. Pero al menos lentamente podrán decidir su destino por su cuenta, sin el control absoluto de fuerzas militares del resto del mundo. El tiempo dirá si logra ponerse de pie y abrirse al diálogo, pero toda desmilitarización es una buena noticia.

Visto en Telam y El País

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