Deporte

La lucha libre mexicana, furor entre latinos en EE.UU.

Gabriel Ramírez, un mexicano que vive en Estados Unidos, descubrió la veta perfecta para dar entretenimiento y voz a los latinos que viven en ese país: con Pro Wrestling Revolution, llevó la lucha libre mexicana a tierras “gringas”, donde ya es furor.

 

 

Todo empezó cerca de un año atrás, en San Francisco. Ramírez tuvo una idea visionaria: traer a la lucha libre mexicana al país donde es un éxito el “wrestling”, un concepto muy similar pero practicado de forma diferente a ambos lados de la frontera. Así nace Pro Wrestling Revolution. Y no sólo lo hizo, sino que apeló a infalibles trucos, como contratar a luchadores norteamericanos profesionales para que hagan de policías fronterizos, los villanos de la historia. El público latino, al canto de “¡México, México!” no sólo fue seducido inmediatamente, sino que hizo del show una especie de Teatro de los Oprimidos: en el show de Ramírez, las jerarquías se invierten, y los sufridos inmigrantes son los héroes que educan a los malvados gringos.

Por supuesto que los peleadores nacidos en Estados Unidos no tienen nada que ver con la policía o con la autoridad; son actores contratados que cumplen el papel que el público necesita para hacer catársis. Sus nombres recuerdan al viejo concepto de lucha libre: Nikolai Volkoff, producto de la Guerra Fría; Iron Sheik (“El Sheik de Hierro”), surgido de la crisis de rehenes en Irán; o “El Patrón” Oliver John – cuyo nombre real es Oliver John Steinwandt -, quien representa al actual conflicto por los derechos de los inmigrantes y que viene a ser el líder del grupo de la Policía Fronteriza. Oliver John es un purista de la lucha, y está allí por su pasió por el catch, pero reconcoe que hay una adrenalina única en ser el antagonista de todo un auditorio que lo abuchea.

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Entre los mexicanos buenos se encuentra Blue Demon Jr, descendiente del mítico peleador mexicano Blue Demon, al cual llama su “padre adoptivo”. Este “Demonio Azul” se hace cargo de su rol, y cree que su misión es alzar la voz por todos esos inmigrantes mexicanos a los que el sistema no hace lugar. Su lucha constante con Oliver John es una alegoría de las batallas políticas que se pelean todos los días en suelo norteamericano. Luego de años de ser perseguidos por leyes opresivas, deportaciones y xenofobia – tanto en la calle como en los medios de comunicación -, ahora el público latino siente que puede participar de un espectáculo genuino y propio, una forma de resistencia cultural que los habilita a sentir un desahogo emocional.

En el cuadrilátero, se canta el himno mexicano y Blue Demon Jr. es el Robin Hood de su pueblo.

 

 

Un equipo de filmación está realizando un documental sobre el duelo entre Blue Demon Jr. y Oliver John, como parte de una revolución social que ahora encuentra su veta deportiva. ¡Viva la integración social y viva la lucha libre, chamacos!

Visto en The New York Times

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