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La comunidad Steampunk crece en Argentina

Tal vez el lector sepa – tal vez no – qué es el retrofuturismo. Si lo sabe, aquí se enterará cómo crece este movimiento que une al pasado y al futuro como estética; y sino, se adentrará en las aguas del Steampunk, el Dieselpunk y hasta una veta medieval, todas confluyentes en una Buenos Aires distinta, lúdica y entregada a los engranajes y al vapor.

 

Buendiario- Sociedad Steam Punk Argentina Le Peste Gerardo Riviero y Vanina Czekmezow retrofuturismo

Le Peste Gerardo Ribeiro y Vanina Czekmezow, partícipes del gran evento

 

El pasado sábado 8 de junio, en un rincón del coqueto barrio porteño de Palermo, a pasos de los bares más exclusivos y las tiendas de ropa más modernas, se dio cita la Sociedad SteamPunk Argentina para celebrar su reunión anual, coincidente con el Día Internacional Steampunk. La sede: el habitual salón de tiro con arco llamado Halcón Peregrino. Los motivos: esa estética que combina al mundo de la Inglaterra victoriana con un futuro distópico, una especia de realidad paralela a la nuestra donde el vapor predominó sobre el mundo digital.

No resultó extraño, en ese contexto, encontrarse con puestos que vendían desde antiparras de cuero y bronce hasta cascos medievales, muñequeras, refrescantes pintas de cerveza de británica densidad o libros manualmente encuadernados. Es que de eso se trata el Steampunk: de hacer las cosas uno mismo, de ser un artesano de la propia pasión, de estudiar, de aprender, de entregarse a una fantasía y de cultivarse gracias a ella. Cualquier similitud con Wild Wild West, la serie de los años sesenta con Robert Conrad (que luego tuvo su remake en cine con Will Smith) no es pura coincidencia.

 

Buendiario- Sociedad Steampunk Argentina Dama mecanica administradora de la sociedad retrofuturismo

La Dama Mecánica, administradora de la Sociedad SteamPunk

 

La fiesta fue completa: desfiles, bailes, sesiones de fotos y mucho entusiasmo. Buendiario tuvo la oportunidad de hablar sobre el movimiento y su crecimiento en el país en el último tiempo con dos de sus apasionadas impulsoras en Buenos Aires: Luz Azúl y Noesis.

“El término nació en 1980, derivó de algunos autores que escribían este posible futuro. Se empezaron a enviar cartas entre ellos y eligieron el término, partiendo de la palabra steam, vapor”, narró Noesis sobre los orígenes. ¿Y en este país, cuándo llegó, cómo? Fue Luz Azúl quién tomó la posta a esta respuesta: “Nosotros, hace dos años atrás, no sabíamos quiénes éramos. Ahora toda esta gente es steampunk. A mí, cuando me preguntan desde cuándo soy steampunk, digo desde siempre, sólo que no lo sabía. Yo me crié con mi abuela. Todo ahí es de bronce, cuero, artesanal. Y mi abuelo inventaba cosas: ¡Nadaba en el Steampunk! Yo tomaba en tasitas con detallitos mientras hacía los deberes, con la cucharita trabajada. Cuando se cortaba la luz agarraba el candelabro de bronce y seguía haciendo la tarea”.

Aquí compartimos con los lectores el jugoso diálogo que continuó:

Buendiario: ¿A qué época pertenece el Steampunk exactamente, es victoriano?

Noesis:No es exactamente una época, sino que toma la estética victoriana y la combina con otros elementos. El steampunk es el posible futuro de una época: toma al presente como el futuro del 1800, y se basa en la tecnología a vapor como si no se hubiera inventado la tecnología digital.

Luz Azúl: No es victoriano. No es exactamemte de la época de las máquinas a vapor, aunque estéticamente sí lo sea. Vos podés steampunkear cualquier cosa que tengas. Vas a ver mucho volado, mucho blanco, mucho marrón, pero se puede hacer con lo que quieras: con una computadora o con un reloj actual.

BD: ¿Y cuáles son sus influencias literarias?

LA: Julio Verne es nuestro gurú. Da Vinci también, sus hermosas alas son nuestro sueño. Todo lo que recuerdes de antaño que tenga que ver con hacer las cosas uno mismo, la manufactura, los inventores, es nuestra base. No podés no leer, no investigar.

N: aprendés de materiales, de técnicas, aprendés un montón de cosas para hacerte aquellos que deseás.

BD: ¿Cuáles son los valores que los unen?

LA: Es complicado, se debaten mucho. El criterio es de cada uno. Este evento sirve mucho para definir qué es el Steampunk: unos dicen que tiene que ver con barcos, otros con trenes, otros con aviones. Es muy personal.

N: Unos se van más a lo caballeresco, otros a los piratas, a los soldados y también hay steampunks barrocos. La idea es que vos lleves una vida normal steampunk.

LA: Si vos trabajás con una máquina de… ¿Cómo se llama? ¡Ah, sí, computadora! ¡No viajé en el tiempo, lo juro! Es bastante normal que el mouse steampunk sea de bronce. Hay todo tipo de steampunks: el que se cultiva, el linyera steampunk que tiene ropa de trabajo, porque arregla máquinas. Tenés herreros o una chica minera, con una pala.

 

Buendiario- Sociedad Steampunk Argentina retrofuturismo Luz Azul Noesis El navegante Delikatessen

Luz Azul, Noesis, El Navegante y Delikatessen: pura estética y actitud

 

BD: ¿Cada cuánto se reúnen?

LA: Tratamos de juntarnos una vez por mes. Hacemos un evento por año, por ahora. Y, como verás, también tenemos piratas, que tienen un “síndrome steampunk”: están y no están. Pero digamos que un pirata común y corriente va para el lado Steampunk: si al tipo lo ves todo el día en las máquinas, lleno de grasa, es.

N: Y además nos mezclamos con el Diesel Punk, y ves gente vestida de militares. Es una estética más basada en “la nafta”, digamos, que en el vapor, pero es un género hermano.

Para finalizar la charla, hablamos con las chicas del personajes Steampunk que cada uno asume, cómo se lo descubre. Según Noesis, “Exagerás cosas y rasgos que ya tenés adentro. A mí me encantan los mapas, entonces mi persona Steampunk es una cartógrafa que salió de su ciudad y anda con mapas por todos lados”. Luz Azúl, a su vez, eligió ser “una pirata de reliquias abandonadas y escritora de leyendas a vapor. La mina va detrás de los grandes piratas y rescata lo que puede, mientras escribe en base a lo que ve en la tripulación en la que se encuentra”.

Y así nos despedimos, habiendo descubierto un mundo nuevo y generoso, poblado por gente apasionada; no es extraño entonces que el movimiento crezca, y se una a otros movimientos cercanos, como la comunidad medieval que puebla Buenos Aires. De hecho, Luz Azúl augura grandes resultados de ese vínculo: “Si lográs combinar el Steampunk con lo medieval, vas a conseguir el boom de la alegría”.

 

Por Guido Segal, guido@buendiario.com

Las fotos son cortesía de Alexandra Galeano Caycedo

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