Pura vida

Jubilado salteño limpia un cerro desde hace diez años

Para promover un buen ejemplo y lograr una mejor imagen de la ciudad, un hombre se dedica tres veces por semana a recoger la basura del Cerro San Bernardo, ubicado en el centro de Salta. Su actitud y constancia promovieron cambios en la conducta de quienes disfrutan cada día de la montaña.

 

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Jorge Renta, un hombre dedicado a su tierra

 

Un vecino de la ciudad, así es cómo Jorge J. Renta se define. Aunque su labor como ciudadano es mucho más grande que la del resto de quienes viven en la ciudad, cuando habla de sí mismo se define como una parte más de la ciudad de Salta. Lo que hace a Jorge diferente es lo que vale la pena contar.

Desde hace 10 años se dedica a ir tres veces por semana al cerro San Bernardo, recorriendo el camino de las escaleras y juntando todo tipo de basura que encuentra, por lo general botellas.

Cabe destacar que este cerro en la ciudad de Salta es uno de los lugares más visitados por el turismo y la gente local lo usa para hacer actividad física o hacer picnics.

Cerca de las 3 de la tarde, cada lunes miércoles y viernes, Jorge comienza limpiando el monumento a Güemes, donde también recoge basura, y luego emprende su caminata con los accesorios necesarios para recoger todo lo que encuentra y juntarlo en bolsas que al final de la tarea, llegan a ser unas seis o siete.

Lo residuos los deja para que los retire la recolección frente al museo de antropología que hay en el pie del cerro. En unas tres horas cada día, Jorge se encarga de dejar limpio el camino de las escaleras, que tanto salteños como turistas visitan de en gran cantidad.

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La motivación

Jorge es un contador jubilado, que vive desde chico muy cerca del cerro y en diálogo consultado para esta nota detalló el porqué de su tarea.

“Yo siempre he venido el cerro, para caminar, para hacer ejercicio desde chico que subo con mucha frecuencia. Eso me llevó a que cada vez veía la cantidad de suciedad que se juntaba y como no hay ningún empleado o cuidador que limpie decidí hacerlo yo mismo. Al principio dejaba las bolsas en los basureros que hay en el camino pero después me di cuenta de que algunos chicos agarraban los tachos y los tiraban rodando por las escaleras mientras al basura se desperdigaba otra vez”.

Así, sin pausa, Jorge habla de su tarea no como si se trata de algo superador y que lo ubica como una mejor vecino que otros, sino simplemente cuenta cómo esa rutina se volvió hasta necesario para él.

 

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El hermoso cerro salteño

 

“Lo que yo hago desde hace 10 años no lo hago buscando que alguien me pague o pondere mi trabajo, porque lo hago simplemente para que por un lado el cerro está limpio para los turistas y salteños que lo disfrutan y por otro para lograr que exista una mayor conciencia de que lo que necesitamos es no ensuciar, en lugar de andar luego limpiando mucho más”.

En el cerro San Bernardo, no hay actualmente una empresa o cuadrilla encargada de su limpieza diaria, ya que quienes trabajan allí como guardias tienen la función de proteger la flora y fauna del lugar pero no les corresponde la limpieza. En el camino de las escaleras hay en total 5 basureros pero que lamentablemente la gente no utiliza ya que a metros de ellos se pueden ver residuos en el suelo.

Al respecto, Jorge no busca una solución mágica sino que apunta a que “la conducta social es lo que debe modificarse, se debe entender que el cerro, así como la ciudad somos nosotros y no tiene que venir otra gente a limpiarlo, el cuidado está a cargo de todos”.

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El camino recorrido

A lo largo de los diez años resulta interesante conocer si hubo alguna modificación en la actitud quienes visitan el cerro, en cuanto a su conducta sobre la limpieza.

Según detalla Jorge, él no detectó un aumento en la cantidad de basura que se tira pero que a pesar de que los cambios son muy lentos, nota que la gente cada vez lleva menos botellas y comestibles al cerro y ya que es muy utilizado por la gente para hacer actividad física se trata de personas que no lo ensucian ya que lo visitan frecuentemente.

El problema que persiste so los jóvenes que de las escuelas suben en grupo y llevan para hacer un picnic allá y rara vez recogen lo que consumen, señaló Jorge.

Con el aumento de la cantidad de salteños que cada semana practican ejercicio en el cerro disminuyó el volumen de los residuos, pero sin embargo desde la primavera en adelante con los grupos de jóvenes la basura aumenta.

A lo largo de este tiempo la gente me ha preguntad muchas veces porqué lo hago, incluso una vez quisieron hacer un corto sobre mí, pero lo más raro fue el día que un hombre que venía muy seguido a correr y pensó que yo tenía que cumplir con un trabajo comunitario pro alguna multa, entonces un día me preguntó hasta cuándo yo tenía que hacer esta tarea. Fue gracioso después le expliqué que no estaba cumpliendo ninguna obligación y que hago esto porque me parece útil y necesario”.

Jorge, un ejemplo de esos que inspiran.

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