Mundo

Jamaica reemplaza importaciones por agricultura local

A medida que la importación de alimento se convirtió en una multimillonaria amenaza a las finanzas y a la salud del país, la isla caribeña eligió una osada y efectiva estrategia: convertir a la agricultura en una política patriótica y omnipresente, tanto en las casas, los hospitales, los colegios y hasta las cárceles.

 

buendiario jamaica reemplaza importaciones con agricutura local colegios hospitales kingston 2

Jacqueline Lewis, pedagoga en el arte de plantar

 

A lo largo y ancho del Caribe, las importaciones alimenticias han jugado en detrimento de los presupuestos nacionales, generando un problema incómodo en una de las regiones más fértiles del planeta. Así, en la tierra del aceite de coco y de las especias, el pasado ligado al trabajo de la tierra ha vuelto. Y ha vuelto no en la forma de un mega emprendimiento agrícola, sino a pequeña escala: el gobierno reclutó a todo el mundo para combatir los costos de la importación, los cuales se duplicaron de un año a otro. Ahora todos cosechan y comen de su propia plantación, y lo mismo está ocurriendo en Haití y Bahamas, impulsados por sus Estados.

Noticia relacionada: Planta 60 hédctareas de cáñamo para impulsar la economía

“Estamos en medio de una crisis de alimentos. ¿Cómo podemos producir lo nuestro, cómo alimentar a los nuestros?”, plantea Hilson Baptiste, ministro de agricultura de Antigua y Barbuda. El acceso a los alimentos es una prioridad para estos países, y por eso alientan el cultivo local, como células autosuficientes. “Cosechamos lo que comemos, comemos lo que cosechamos”, es el logo que impulsó Jamaica, el cual se ve en stickers en todo el país.

 

buendiario jamaica reemplaza importaciones con agricutura local colegios hospitales kingston 3

La concurrencia escolar creció gracias a la iniciativa

 

Los políticos opositores apoyaron la medida, y se han repartido semillas por todo el territorio. 400 colegios en todo el país tienen plantaciones mantenidas por alumnos y maestros, y obtienen de ellos paltas, naranjas y mangos, entre otras cosas. “Toda una misión combativa”, dice Jacqueline Lewis, directora de un pequeño colegio en Kingston, quien entiende el asunto como “política de seguridad nacional”. Su granja tiene pepinos, coliflor, callaloo (una especie de espinaca terrosa) y hasta pollos.

Noticia relacionada: Videojuego hiperrealista para entrenar a granjeros

Lewis está acostumbrada a entrenar a los adolescentes a plantar y trabajar la tierra, con manos y machetes. “No vas a encontrar en la ciudad zanahorias como estas”, dice la directora, mientras agarra a un vegetal por su raíz. Y no sólo eso crece bien: la concurrencia al colegio – el Rennock Lodge All-Age School – creció y con ella los logros de los alumnos, motivados por el abundante desayuno que se sirve y que proviene de la huerta.

“No se puede pensar bien si uno tiene hambre”, explica Lewis.

Noticia relacionada: Científico podría tener la solución al hambre en África

Jamaica siempre cultivó, sobre todo bananas y azúcar, pero en los noventas se volcó a productos extranjeros. En los 2000 tenía un gasto de más de 500 millones de dólares en importaciones y hasta llegó a duplicarse. La población prefería la carne procesada y los campesinos empezaron a quedarse sin trabajo. Para colmo, las tormentas y sequías arruinaron cosechas. Así empezó la política de “seguridad de alimento”, la cual ha cambiado la cara de la región: Antigua y Barbuda produce hoy la mitad de sus alimentos y Jamaica produce, por ejemplo, el 79 por ciento de las papas que consume. Bahamas construyó recientemente una universidad para el estudio de los alimentos para enfatizar prácticas agrícolas.

“Estamos buscando la forma de que nuestras manos torpes den frutos de esta tierra cultivable”, concluye el ministro de agricultura jamaiquino, Roger Clarke.

Visto en The New York Times

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Buenas noticias relacionadas