Buen Samaritano

Intendente dona su sueldo para ayudar a niños y ancianos

Se trata de Mauro Riccioni, alcalde de un pueblo en la provincia de Macerata, Italia. Tanto él como el concejo municipal y los concejales renunciaron a la paga para cuidar mejor de la salud de los ancianos y de la alimentación en las escuelas primarias de la región.

 

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Riccioni, el joven alcalde que cambió la política

 

La directiva de Riccioni fue acatada por todos sus colaboradores, sin chistar: ante la crisis que azota a Italia, el joven alcalde de la ciudad de Gagliole, en la provincia de Macerata, decidió que era hora de poner el hombro por el pueblo. El político, abogado de profesión y comunista por formación, fue elegido en mayo de 2013, heredadando un déficit económico considerable de las administraciones pasadas. Por lo tanto, se ha fijado una meta menos ambiciosa: pagar la deuda en los próximos dos años sin necesidad de cortar cualquier servicio a los 731 habitantes del pueblo.

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“Ni bien tomé posesión del cargo decididí donar mi asignación mensual como alcalde. Luego convencí a la teniente de alcalde de hacer lo mismo y los concejales también accedieron”. Con esta simple decisión, la administración recuperó miles de euros y los depositó en una sección del presupuesto que tenía falencias. “Decidimos empezar pagando los cuidados para personas de la tercera edad, que suelen ser descuidados por sus familias en tiempos de crisis económica. También apuntamos a los niños que van a la escuela, para que no tengan que pagar ni un euro para comer. Ninguna de familia con niños tendrá que pagar por su alimento. Paga el alcalde … “, comentó Riccioni, orgulloso.

 

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Gagliole, donde el concejo municipal se sacrifica por los suyos

 

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De este modo, y aprovechando la apertura de la Unión Europea en materia de nuevas propuestas de financiación, en tan sólo 8 meses el pueblo ha pagado €150.000 del déficit con el que contaba. En ese período, no aumentaron los impuestos, cosa que la población valoró mucho. “Por supuesto que para llegar a este resultado tuvimos que renunciar a las luces de Navidad, pero nadie se quejó. Ellos entienden que el objetivo es más ambicioso y serio. También cancelamos a los consultores externos, que cuestan un buen dinero. La verdad es que consultamos mucho a los empleados municipales, que tienen el saber y las habilidades necesarias para hacer frente a cualquier situación”, cuenta el alcalde, cuyas decisiones han traído un gran alivio a su gente, que ahora confía en sus mandatarios más que nunca. Una bella historia.

Visto en Fanpage.it

Agradecemos a Marco Gentili por enviarnos esta noticia.

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