Buen Samaritano

India: doctor cultiva 920 variedades de arroz para tribus

El conservacionista Debal Deb, conocido como “El guerrero del arroz”, se enfrentó a la élite de su país para preservar la gran variedad de arroces que posee y que las tribus regionales conserven su variedad alimenticia.

 

Buendiario-debal-deb-cultiva-variedades-arroz-india-2

 

Hace cincuenta años, cada aldea india tenía docenas de variedades de arroz propios, locales. Deb cree que en ese entonces puede que hubiera hasta 100.000 variedades diferentes. “Hoy hay apenas 6000, muchas se han dejado de cultivar por presiones económicas, y así el saber de cómo cultivarlas se pierde”, explica Deb, un botánico devenido granjero, que se propuso una misión: salvar a las variedades de arroz y mejorar la agricultura en tiempos de cambio climático.

Deb cultiva actualmente 920 variedades de arroz en apenas 3 hectáreas en los montes Niyamgiri, donde las tribus indígenas lograron echar el año pasado a la gigante minera Vedanta. El científico creó un banco de semillas de arroz llamado Vrihi (“arroz”, en sánscrito) atrae a gente de toda India, que se acerca a traerle variedades para que él las preserve. Una vez que ha crecido, el buen hombre reparte el arroz en paquetes de 1 kg. “Los campesinos deben volver con 2 kg, para demostrar que lo han cultivado. El ciclo continúa y en Orissa, por ejemplo, en 3 años hemos resucitado 350 variedades de arroz”, cuenta Deb.

Noticia relacionada: Indio premiado por alimentar y bañar a 425 indigentes

La misión consiste en aumentar el alimento y en preservar la biodiversidad cultural, pero también en preservar la variedad de suelos, que determinan los tipos de arroces. La agricultura moderna prioriza el rendimiento y no la diversidad, y por eso Deb impulsó su proyecto, que comenzó en Bengala, lejos de las políticas urbanas. Allí donde la gente es más humilde, Deb ha logrado mejores resultados.

 

Buendiario-debal-deb-cultiva-variedades-arroz-india-3

 

“Campesinos a lo largo de siglos han cultivado todas estas variedades. Han estudiado cuidadosamente sus propiedades. Yo tomé eso y mejoré algunas cosas, haciendo por ejemplo semillas que resisten a las sequías o a la sal que aparece como producto de los ciclones”, explica el indio, que obtuvo su doctorado en la Universidad de Berkeley, California.

“Las semillas solían ser un regalo valioso para amigos y familiares. Ahora los campesinos dependen de que les provean semillas grandes corporaciones, hay que devolverle a la comunidad lo que le corresponde”, insiste Deb, y cumple con su palabra a través de su banco de semillas, las cuales protege con medidas de seguridad para que no sean apropiadas por las corporaciones. “Ellos no compartirían las ganancias con la comunidad que cultivó ese arroz, lo patentarían. ¿Por qué los compartiría con las empresas?”, dice Deb, que cree que ese arroz debe ser gratuito para el pueblo.

Noticia relacionada: Crece el apoyo en Argentina a agricultores familiares

El profesor también entrena a granjeros, para que sigan fieles a la tradición y no se dejen llevar por la ola de cambio. Defiende volver a la relación con la naturaleza que siempre tuvieron los indígenas. “Yo no tengo nada, vivo en parte de dar clases pero no tengo una institución detrás y apenas tengo este pedazo de tierra. Tengo un poco de dinero para investigar, pero creo que se puede establecer un banco de semillas en cada estado de India, para que propaguemos las variedades”, concluye.

Visto en The Guardian

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Buenas noticias relacionadas